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Mis viajes favoritos

  • Actores, músicos, políticos, escritores y empresarios recuerdan algunos de los viajes que marcaron sus vidas

ALEX O’DOGHERTY. Actor

Irlanda: en el nombre del padre

Viajar a Irlanda con su padre. Para Alex O’Dogherty (San Fernando, 1973) era una de esas promesas que se arrastran con los años y se posponen siempre argumentando trabajo, trabajo y más trabajo (“bienvenido sea, eso sí”). Hasta que el año pasado el protagonista de Camera Café (Telecinco) decidió que ya era el momento de conocer la tierra de la que proviene su familia paterna. “Mi padre no había ido tampoco Irlanda. Yo quería que, antes de que se hiciera más mayor, conociera la tierra de la que vienen sus ancestros”. Los O’Doghterty de San Fernando son oriundos de Buncrana, en el condado de Donegal, una zona del Noroeste del país especialmente bella por sus acantilados. Como muchos de los de su generación, Luis, el padre del actor gaditano, es contenido en sus emociones, pero se le veía “muy feliz” de ese encuentro con su pasado. Una de las postales más mágicas que el actor recuerda de esta escapada de diez días por la tierra gaélica fue la de La Calzada del Gigante, ya en Irlanda del Norte: “Un acantilado natural de perfectas piedras hexagonales. Era un día chungo, con un poco de lluvia, pero fue la perfecta puesta se sol”.

Ya en Madrid, donde prepara la obra Arte que le llevará por teatros de media España, sigue disfrutando del recuerdo de ese viaje con una Guiness o una Murphy en el bar irlandés que está enfrente del teatro Maravillas de Madrid, donde arranca la gira.

ANTONIO RIVERO. Traductor y poeta

De cráteres, cataratas piedras y lagos en Islandia

Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963) narra para RdA uno de sus viajes más especiales: “Fue en el verano de 2006 cuando, tras mucho acariciar la idea, por fin viajé a Islandia. El viaje comenzó con muy mal pie, pues la misma mañana que lo emprendíamos se frustró en Londres el famoso atentado con líquidos explosivos que ha cambiado la forma de llevar el equipaje de mano en los aviones y llenó de bolsitas transparentes las terminales de medio mundo. Nuestro vuelo, vía Heathrow, se canceló, y tuvimos que acortar nuestra estancia en la Última Thule, y aun así, por Odín y todos los dioses del Walhalla, juro que ésta fue inolvidable. Nuestro vértigo se asomó a cráteres imposibles, los brazos quedaron doloridos de agarrarse a la borda de un barco en el que avistamos ballenas, las suelas se empolvaron de ceniza de lava, el pelo se cubrió de gotas en suspensión de cataratas rugientes, ante ellas mi acompañante lució la más bella diadema –el arco iris– y las manos se sintieron por una vez fuertes, poderosas, sosteniendo las rocas más leves, de piedra pómez volcánica. Los islandeses son un pueblo muy hospitalario, y una visita que sin duda repetiré es la de la Laguna Azul, en cuyas aguas termales, junto al silicio y bajo la luz que no declinaba, flotó la dicha de estar en Islandia como en un poema de Borges”.

GALA ÉVORA. Actriz y cantante

De cine por las  ruinas de Pompeya

Casi todos los viajes que Gala Évora (Sanlúcar de Barrameda, 1983) ha realizado han sido por motivos de trabajo, sobre todo, a raíz de que su papel en Lola, de Miguel Hermoso, la convirtiera en un valor emergente del cine español. Aun así  a veces obligación y devoción han ido de la mano. Recuerda con especial cariño el viaje que realizó el septiembre pasado a Italia: Iba con mi madre, mi productor, Jaume Santacana; el director Bigas Luna y su esposa Celia. No organizamos nada. Alquilamos un coche y estuvimos recorriendo parte del sur de Italia desde Salerno hasta que llegamos a las ruinas de Pompeya. Una maravilla”. Para escaparse, siempre elige Sanlúcar, “para estar en familia”.

PABLO JULIÁ. Director del Centro Andaluz de Fotografía

Fotografiando a Le Corbusier en la India.

Hace muchos años Pablo Juliá (Cádiz, 1949), cámara en ristre, fue a Punjab, en la India acompañado de la periodista Rosa Montero para seguir la huella arquitectónica de Le Corbusier. “Fue espectacular ver en un paraje tan extraño enormes estructuras de hormigón”, recuerda, el hoy director del Centro Andaluz de la Fotografía, de un viaje plagado de anécdotas. “Había una guerra de guerrillas entre musulmanes e indios sij. Recorrimos la zona por carreteras imposibles desde la que salían muertos. El taxista sij se reía. Es una cultura que no tiene miedo a la muerte”. Juliá recuerda de forma vívida y melancólica a niños jugando al aro: Me recordó a mi infancia en Cádiz. Aquí ya no se juega al aro”.

RODRIGO CHARLO. Empresario

Decenas  de viajes  por África

Rodrigo Charlo es, en el sentido más literal de la palabra, un viajero. Ha recorrido decenas de países en todo el mundo, solo y en familia, y siempre por placer. Hasta tal punto llega su pasión que tiene un coche, un Toyota Land Cruiser con más de diez años, en la biblioteca de Tombuctu (Mali). Allí lo guarda a buen recaudo su amigo Ismael Dadie, cuya familia emigró de España hacia África hacia 1.500. Y allí lo dejó Charlo tras viajar desde Dakar, donde a su vez había dejado el vehículo después de emular el recorrido del antiguo rally desde Marruecos. “África es mucho más segura de lo que la gente intuye. Yo he dejado el coche cargado de maletas en la calle, vigilado por un chaval por menos de un euro. Se quedan las horas que haga falta vigilándolo, y la gente respeta su trabajo”. El empresario sevillano sólo se asegura el billete avión y, a partir de ahí, la aventura. Se ha alojado en todo tipo de hoteles, en casas de amigos, en jaimas; y se ha quedado asombrado en el País Dogón, entre Mali y Burkina Faso, y más concretamente en la franja de Bandiagara, donde todavía viven tribus en cuevas naturales situadas en paredes casi verticales. Me pregunto cómo es posible que vivan ahí aún; no tienen ni agua, que deben recoger en una zona lejana”, dice Charlo, que en la misma zona pudo ver, sorprendido, una manada de entre 70 y 80 elefantes. “Hacen un recorrido de mil kilómetros en círculo siguiendo la época de lluvias. Fue impresionante verlos allí”. Cuando viaja en familia, sí reserva hoteles, aunque el espíritu es el mismo. El verano pasado marcharon a Suráfrica, imbabue y ostwana. “Alquilamos aviones para ir al delta de Okawango, en Bostwana, una mezcla de agua y tierra enorme que se forma al desembocar el río Kubango en el desierto de Kalahari. Pudimos ver leopardos en la zona, algo que normalmente es muy difícil”.

MIGUEL LORENTE. Delegado del Gobierno contra la Violencia de Género

Un mochilero en los fiordos de Noruega

Esun defensor del viaje con mochila desde que, acabada de empezar la carrera de Medicina, decidiera, con unos amigos, embarcarse en la aventura del interrail. Fue a Noruega y era 1981. “Nos dimos cuenta de que había un enorme contraste entre la sociedad española y la de allí. Es todo mucho más ordenado, lo que choca con un paisaje salvaje en el que el agua choca con fuerza con la tierra, formando lo que conocemos como los fiordos”. rente al carácter previsible del viaje con touroperador, Lorente recuerda esas noches en las que aprovechaban para tomar el tren, y esos días en los que dormían bajo un árbol y despertaban observando, maravillados, el sol de medianoche. ecomienda encarecidamente un recorrido desde Bergen hacia el norte por todos esos pequeños pueblos costeros y pesqueros que se sitúan junto a los acantilados. Otro país que recuerda de sus viajes juveniles es Egipto, a donde llegó tras recorrer Grecia en interrail. “Hace tres años lo volví a recorrer con mi hijo y vi que estaba ya demasiado orientado al turismo, era menos natural, aunque los paisajes eran los mismos. En los dos casos ir de crucero por el Nilo era como viajar en el tiempo. Te das cuenta de lo grandioso que fue aquel imperio y de cómo se ha quedado en nada”.

AMPARO RUBIALES.Consejera de Estado

Como pez en el agua en París, Berlín   y Nueva York

Amparo Rubiales viaja, al menos una vez al año, a ciudades como París, Berlín, Londres, Nueva York o Roma. Dos preferencias: el Central Park de Nueva York y todo su entorno; y la plaza de la Concorde en París, “aunque algunos digan que es una maqueta”. De la capital francesa se queda con un pequeño hotel cerca de la plaza Vendome del que no recuerda el nombre y con los restaurantes Couple, “donde iba a comer ostras”, y Grand Coulbert, especializado en cocina francesa. En Nueva York, su preferido es el Balthazar, en el Soho, donde una vez compartió espacio con Meryl Streep.

PABLO GARCÍA CASADO. Escritor

La costa vicentina: Galicia en el sur  de Portugal

En Portugal quedan aún paraísos por descubrir. A uno de ellos fue el año pasado el escritor cordobés  Pablo García Casado. Se trata de la costa vicentina, entre Lisboa y el Cabo de San Vicente, donde está el Parque Atántico, una zona natural que, “estando en la misma latitud que Sevilla, recuerda mucho a Galicia, pero sin estar machacadoapor la especulación”. García Casado recomienda, pueblos como Rogil y Brejao, “pequeños y a la medida del hombre” y playas paradisiacas de arenas finas y aguas cristalinas, como la de Amalia, el que fuera terreno particular de la cantante Amalia Rodrigues.

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