TÉCINAS DE ESTUDIO

El último empujón

  • Los expertos no coinciden sobre si es bueno estudiar de noche para preparar los exámenes finales. Orientadores escolares aconsejan a sus alumnos sobre distintos métodos de relajación. Crear un cronograma propio facilita el estudio

Viernes, nueve de la noche. Victoria Solís, estudiante de Medicina en Cádiz, descuelga el teléfono. “Aurora, en media hora debajo de mi casa. ¡Ah! y dile a tu madre que llegaremos tarde”. Victoria se prepara para salir, pero hoy no es un viernes cualquiera. Esta noche no se van de juerga, van al aulario de Simón Bolívar, junto a la playa de La Caleta, a estudiar.

Los estudiantes preparan estos días los exámenes finales. Algunos como los alumnos de bachillerato ya han comenzado y otros, como los universitarios, llenan sus apuntes de colores fluorescentes y esquemas. Están en la recta final. Ahora, tienen que demostrar todo lo que han aprendido. Cada alumno utiliza sus propios recursos y técnicas de estudio según sus hábitos, pero existen pautas generales que orientadores y profesores explican a sus alumnos para que afronten los exámenes de la mejor manera posible y puedan obtener buenos resultados en las pruebas finales.

Expertos como José Martín, orientador del instituto sevillano Fernando Herrera, cree que no existe una hora ideal para estudiar. “Depende de los horarios que tengan los estudiantes, si tienen clases por la tarde o  no, y de su propio ritmo. No es malo estudiar por la noche siempre y cuando descansen bien”. De hecho, algunas facultades habilitan salas abiertas 24 horas. “Yo prefiero estudiar por la noche, me tranquiliza, hay más silencio y consigo concentrarme mejor”, reconoce la estudiante Victoria Solís. No obstante, otros expertos consideran errónea esta opción. “Es contraproducente estudiar de noche. El mejor momento para estudiar son las primeras horas del día y tras un buen desayuno. Hay que aprovechar las mañanas para estudiar los datos más difíciles y las noches para el repaso”, asegura Pablo Álvarez, profesor de la facultad de Ciencias de la Educación de Sevilla.

Hay centros universitarios que se adaptan a las necesidades de los estudiantes y no sólo disponen de biblioteca o aulas abiertas 24 horas. “Las facultades onubenses cuentan con salas de relajación habilitadas con colchonetas, donde reina un clima de tranquilidad y silencio que ayuda en los momentos de nervios anteriores al examen”, afirma Ángel Hernando, miembro de la Asociación de Orientadores de la Provincia de Huelva y profesor en la facultad de Ciencias de la Educación. 

No existe una opinión unánime en cuanto a las horas de estudio. La mayoría de los expertos recomiendan estudiar por bloques de hora y media como mucho y descansos de 15 minutos, ya que la concentración disminuye progresivamente. “Es bueno comenzar con cuestiones de dificultad media, a modo de calentamiento intelectual, continuar con temas más fuertes y terminar con asuntos relajados”, explica el orientador José Martín.

Hay que estudiar en un sitio cómodo, con la espalda recta, ni en la cama ni en el sofá, ya que “te relajas tanto que acabas acostado”, opina el profesor universitario Pablo Álvarez. “La luz directa del flexo provoca fatiga, por eso es mejor estudiar con la luz del techo”, continúa.

Organizar el tiempo, crear tu propio cronograma, completar los apuntes con libros e información adicional o tener un diccionario a mano son aspectos que facilitan el estudio. “El problema de los alumnos, en el instituto especialmente, es que no saben estudiar. Memorizan sin comprender, no saben extraer las ideas o resumir, además de no saber cómo organizarse el tiempo”, reconoce José Martín.

Para solucionar esto, algunos centros escolares ponen en marcha un programa de acción tutorial. “Aprender una técnica en tres días es absurdo. En Secundaria se les enseña a subrayar, hacer resúmenes, esquemas y mapas conceptuales”, comenta Ángel Hernando. A los alumnos de 2º de bachillerato les ayudan a relativizar el agobio, “y a comprender que selectividad no es tan dura, que no es todo o nada, que hay más opciones y que la vida no es una nota”.

Las aulas cada vez están más vacías y en los pasillos se respira cierta tensión. Los exámenes están a la vuelta de la esquina. Paciencia y buena técnica.

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