Una cascada islandesa

Agua y desierto. En la fotografía aparece Miguel Delibes de Castro, con sus compañeros de viaje, en Islandia, junto a una cascada. “Los mediterráneos asociamos el desierto a la escasez de agua, pero sin embargo Islandia es uno de los países del mundo con más agua por habitante, y a pesar de ello puro desierto en gran parte de su extension; no tanto, por el clima, sino por la ausencia de suelo fértil; el suelo es muy frágil, y en poco tiempo se lo cargaron los colonizadores y su ganado. La desolación de las tierras altas impresiona profundamente al viajero”.

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