PERSONAJE: AGUSTÍN GARCÍA CALVO. FILÓLOGO Y LINGÜISTA

"La antigua fe religiosa es hoy la fe en el dinero"

Es el antisistema por excelencia. Lingüista, excatedrático de Filología en Sevilla y Madrid, expulsado de la Universidad Complutense por la dictadura franquista en 1965 por su apoyo al movimiento estudiantil y exiliado en Francia durante siete años, su pensamiento ha creado escuela en España. Lucha contra el poder, contra la mentira de la realidad y contra el régimen del dinero, convertido en una nueva fe religiosa.

¿Sigue usted en pie de guerra?

Sí, claro. Estoy en guerra contra el mundo y, por tanto, contra mí mismo.

¿No se cansa de llevar la contraria?

Ésa es la sola alegría que uno puede tener. Lo que cansa y aburre es justamente llevar la pro, es decir, obedecer.

¿Y qué persigue con ello?

Uno personalmente no persigue nada, más que su muerte, que es lo que está mandado. Uno descubre la mentira de la realidad y no necesita más razones para ir contra ella.

¿Por qué dice que la realidad es mentira?

La realidad es mentira. Tiene su condición contradictoria. Por un lado es inexacta, vaga aproximativa, cambiante, en ella siempre entran y salen cosas…

Y por otro...

Está dominada por ideales que tanto el poder como la ciencia y la filosofía sustentan. Ideales de que cada uno sea el que es, de números exactos. Esa contradicción quiere decir falsedad, y en ella estamos encerrados.

O sea, que somos prisioneros.

Prisioneros del tiempo falso, de ése que te venden como futuro, en primer lugar y, en consecuencia, de pasados históricos. La muerte, que está ahí pero que nunca está, porque es futura, es la carga que el poder administra.

Y supongo que no hay forma de escapar.

Sí que la hay porque, por fortuna, uno está mal hecho. La realidad nunca es verdad del todo y gracias a esa imperfección uno está siempre escapando y volviendo a someterse.

Algo es algo.

Siempre hay escapatoria, porque ni hasta el más cerrado de los obedientes puede serlo del todo, de manera que uno siempre se está escapando, por los bordes o por donde sea, para volverse a someter al momento siguiente.

¿Y cuál es su herramienta subversiva?

Uno tiene que reírse hasta de su padre, lo que significa que hay que reírse de todas esas cosas que representan el poder y la autoridad. Aunque hay dos tipos de risas.

¿A saber?

Hay una risa sana, que es la subversiva, de descubrimiento y denuncia de todo lo que se pueda llamar autoridad y de las mentiras que la lógica nos impone.

Cuénteme un chiste sano.

Me asomo a la ventana de mi piso vigésimo del rascacielos y veo que de arriba cae uno precipitado y le pregunto al pasar: ¿Qué tal? Y me responde: ¡Por ahora todo bien!

¿Y la otra risa?

La otra risa, mayoritaria, que se oye constantemente, es una falsa y forzada. Sirve para el mero entretenimiento, o sea, para ir tirando y obedeciendo. La oyes en cualquier teatro, en cualquier sitio, en la mayor parte de la literatura.

Diga un chascarrillo vulgar.

“¡Ni siquiera para llamarle cabrón me acuerdo de su nombre!”.

Luchó contra el franquismo. ¿Y ahora?

No luché contra el franquismo. Cuando me puse en lucha de verdad, y me echaron de la Cátedra, el franquismo había desaparecido, excepto la superestructura. Pero la dictadura se había terminado años antes, se había abierto un nuevo régimen.

¿Se refiere a la democracia?

Me refiero al régimen que entonces se estaba estableciendo, que era el régimen descarado del dinero, que hoy estamos padeciendo.

Cada día más, me temo.

Los banqueros y el manejo del dinero han estado mezclados con los sacerdotes y con el jefe de la tribu desde el comienzo de la historia. Lo que pasa es que el régimen que padecemos ahora es el régimen del descaro total.

Y que lo diga.

En los tiempos de la burguesía todavía había una cierta vergüenza de hablar de dinero. Pero en nuestro régimen se considera como si eso fuera la gloria misma, es decir, el advenimiento del futuro.

¿Frente al dinero, cuál es la alternativa?

Frente al dinero, que quiere decir el futuro, que quiere decir la muerte, la alternativa es como siempre no creer, lo cual no es nada fácil. Tratar de romper con la fe: la fe en el futuro, por tanto en todo lo que va a venir.

¿El dinero es la nueva religión?

Lo que en otros tiempos era una fe más o menos religiosa, o de Iglesia, hoy es la fe en el dinero. La fe en que las cosas van a poder seguir siendo así, eternamente, entre las operaciones que el capital requiere para moverse, porque si no se mueve perece.

¿Qué es lo que detesta en la España de hoy?

A mí España, la verdad, no me interesa especialmente. Me interesa el mundo y la desgracia del mundo, en la cual desde luego España está incluida. Lo que detesto aquí es lo mismo que detesto en Norteamérica.

Qué es...

Que se siga obedeciendo al capital, que se sigan despreciando los medios de transporte útiles, como los trenes corrientes, a favor de seguir vendiendo autos y por tanto haciendo autopistas, y por tanto destrozando el mundo.

¿Algo más?

Detesto que a la gente se la siga educando por medio de la televisión de la manera en que se la educa, y que la gente siga oyendo las predicaciones sin morirse de risa, o sin romper el televisor y tirarlo a la basura…

Si pudiera volver atrás, ¿qué no haría?

¿Con mi vida? Eso para mí no tiene sentido. Es como plantearse un futuro colocándolo en el pasado y naturalmente mi lucha es contra la necesidad de un futuro cualquiera.

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