Vamos a jugar

No me como las uñas: A partir de 3 años. En lugar de decirle continuamente a su hijo “¡no te muerdas las uñas!” invente una clave secreta con él. Por ejemplo, Juan, ¿hay estrellas? Y así él sabra a qué se refiere sin regañarle. Además, si le anima a hacer tareas plásticas tendrá las manos siempre ocupadas con plastilina, pinturas...

Un desayuno divertido: A partir de 6 años. Para hacer que a la hora del recreo el desayuno que le manda no venga de vuelta pruebe a escribir acertijos o a dibujarle la comida en cuartillas de colores que meterá después en su bolsa. Al niño le parecerá genial que sus padres le hayan dibujado algo.

Aprendo a estudiar solo: A partir de los 5 años. Prepárele su lugar de estudio con gomas y colores diferentes a los del colegio. Enséñele a estudiar siempre a la misma hora y, para que aprenda a controlar el tiempo, déle un reloj donde se vean bien los números. No se siente con su hijo. Él debe hacer sólo las tareas. Usted es únicamente un apoyo.

Mis pequeñas responsabilidades: A partir de 8 años. Aumente las tareas que el niño debe hacer por sí solo. En el horario-reloj que dibujará con él incluirá las tareas diarias: me aseo; recojo los platos del desayuno; hago mis deberes; leo; juego; ordeno mi ropa...

La comida me da puntos: A partir de 5 años. Para enseñar a los niños a comer de todo y a seguir una dieta equilibrada se puede crear una tabla numérica en la que se acumulen los puntos por cada plato que comen. Por ejemplo, cada alimento de la ensalada llevará una puntuación. Ponga la lista en la nevera y así el niño conocerá sus progresos.

Preguntas indiscretas: A partir de 5 años. Cuando le pedimos a nuestros hijos que nos cuenten algo de su vida suelen responder con evasivas. Puede aprovechar los ratos en el coche para preguntarle cosas sobre su vida en el colegio o con los amigos, como no le ve la cara no sentirá vergüenza al responder. El camino, además, se hará más entretenido.

Me voy a la cama solo: A partir de 3 años. Haga un dibujo de un coche o un tren. Recórtelo en piezas e indique de qué color debe pintar cada una. Antes de que el niño se acueste, deje debajo de su almohada una pieza que deberá pintar. El niño se irá a la cama a la hora indicada porque espera encontrarse con una sorpresa que le hará ir completando el puzzle. También, le puede enseñar nuevas frases llenas de buenos deseos como “Noche bonita, me voy a la camita” para iniciar el juego.

Dientes con números: A partir de los 4 años. Cómprele un cepillo y un vaso de plástico de colores especiales. Alterne con su hijo a contar hasta 6 mientras uno de los dos se cepilla los dientes. Explíquele también lo que es malo para la higiene de los dientes, por ejemplo, las chucherías.

Poner la mesa: A partir de 5 años. Explíquele a su hijo que, como “ya es mayor”, le va a enseñar a poner la mesa. Primero empieza el adulto decorando la mesa con pequeños tesoros: velas, piedras, hojas o juguetitos. Ahora será su hijo el que guardará estas pequeñas cosas como un auténtico tesoro que utilizará cada vez que le pida que ponga la mesa.

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