OPINIÓN. CIENCIA ABIERTA

Pura Química

Ella es voluble. Voluble y pasional, pues colorea de rojo la sangre. Ella es la hemoglobina, la proteína encargada de transportar el oxígeno que respiramos desde los pulmones hasta las células, donde lo abandona para enlazarse con el dióxido de carbono, CO2. De allí regresa con su nuevo novio a los pulmones donde lo deja plantado y vuelta a empezar con el oxígeno. Y el oxígeno que la hemoglobina lleva a las células a través del torrente sanguíneo es tan importante para ellas que la forma más eficaz y rápida de matarlas es privarlas de él. Las células cerebrales son las más necesitadas de oxígeno y, matándolas a ellas, se mata el cuerpo entero.

Así pues, para matar a alguien de forma fulminante, se impide la entrada de aire en los pulmones, por ejemplo por ahorcamiento, porque cortamos la cadena de la vida que lleva al oxígeno desde el aire a los pulmones y de ahí, por medio de la voluble hemoglobina, a las células cerebrales. Pero podemos cortar esa cadena de una forma mucho más sutil, haciendo que el reo respire un poco de monóxido de carbono, CO. Y es que la hemoglobina deja de ser voluble, lábil en la jerga química, cuando aparece el CO. La hemoglobina tiene una clarísima preferencia por él, tanta que una sola molécula de CO tiene la misma probabilidad de ligarse una molécula de hemoglobina que 220 moléculas de oxígeno. Y es que entre el CO y la hemoglobina hay química, mucha más que entre Brad Pitt y Angelina Jolie, porque ¿aguantaría la Jolie un ejército de 220 Jennifer Aniston pugnando por robarle al rubio? Así, una pequeñísima cantidad de CO se liga todas las moléculas de hemoglobina de la sangre, las cuales se olvidan por completo de llevar el oxígeno a las células, produciendo así la muerte en cuestión de minutos.

Pero ¿a quién, que no sea químico, le importan los amores de la hemoglobina y el CO? Pues a mucha gente, por ejemplo a las autoridades sanitarias o a los familiares de las víctimas de esa intensa relación, que los químicos llamamos enlace. Porque la inhalación de CO es la primera causa de accidentes domésticos en Europa y Estados Unidos, y la responsable de un elevado número de muertes. Habrá que buscar entonces al conquistador letal y eliminarlo de nuestras vidas. Pero eso es totalmente imposible, pues somos nosotros quienes lo producimos por imprudencia. ¿Cómo? Por ejemplo, cuando el gas de las estufas se quema con poco oxígeno, como es el caso de las habitaciones cerradas a cal y canto por la noche para evitar que entre el frío del invierno.

A ver: ¿no era oxígeno lo que necesitaban las células? ¿También hace falta oxígeno para que funcione la estufa? Es que resulta que en las células, como en la estufa, tiene lugar una especie de combustión. Sin oxígeno las células se mueren y la estufa se apaga. Pero con un poquito de oxígeno la estufa arde “mal”, pues en lugar de producir CO2 como debería, se produce CO. Y este se liga a la hemoglobina y se acabó. Y es que, al fin y al cabo, todo es química, pura química.

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