MEDIO AMBIENTE

Mapas contra el temporal

  • Científicos de la Universidad de Cádiz y de la Pablo de Olavide desarrollarán un modelo de riesgos en el Golfo de Cádiz para prevenir los efectos del mal tiempo

Un simple vistazo a una página web, todavía no creada, bastará para saber con datos científicamente probados qué zonas son más vulnerables ante un temporal. A esta labor, la de elaborar un mapa de riesgos, se va a dedicar en los próximos meses un equipo de científicos de la Universidad de Cádiz y de la Pablo de Olavide de Sevilla. Éstos forman parte de un proyecto, Micore, en el que participan quince organismos europeos. Cada uno de ellos se encargará de trabajar sobre una zona del litoral, el modelo geográfico que se usará como referencia.

En este caso, el grupo gaditano y el sevillano se centrarán en la zona del Golfo de Cádiz, “ya que está muy expuesta a la acción de los temporales asociados a las borrascas atlánticas”, en palabras de Javier Benavente, del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cádiz. La investigación, todavía pendiente de la firma de contrato para su puesta en marcha, girará sobre tres aspectos. En la Pablo de Olavide se trabajará sobre registros meteorológicos históricos e información de hemerotecas. Se trata, en esencia, de recopilar los temporales que más han afectado a la zona de estudio en los últimos cincuenta años. “Si nos limitamos  a una época más reciente, cabe señalar, por ejemplo, los temporales del invierno de 1995-96, que en el Golfo de Cádiz causaron daños en numerosas estructuras costeras, en paseos marítimos, tuberías, accesos a playas, y una erosión importante  en playas y dunas, desplomes en acantilados, etcétera”, dice Benavente.

Al trabajo de los investigadores de la Pablo de Olavide se le añaden el del grupo de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Cádiz, que aportará los datos sobre las variables socioeconómicas del área de estudio; y el mencionado departamento de Ciencias de la Tierra, que se encargará  del trabajo topográfico. Utilizarán, por ejemplo, medidas mediante láser para obtener datos de gran precisión, además de fotografías aéreas que den constancia de los cambios morfológicos en la costa producidos por temporales. Y también usarán instrumentos que permitan determinar las características de las corrientes y el oleaje.

¿El objetivo? Diseñar, entre otras cosas, “un mapa de riesgos del impacto de los temporales y un sistema de alerta temprana, de forma que autoridades como Protección Civil sepan qué partes de la costa son las más vulnerables y puedan tener una predicción de lo que va a pasar en cada lugar cuando éste se vea afectado por un temporal de una determinadas características; de esta forma, tendrían identificadas zonas seguras donde evacuar a la gente y otras de máximo riesgo donde intervenir con medidas preventivas”, afirma Javier Benavente. Es, por tanto, la prevención de los efectos y no la actuación a posteriori la filosofía de la investigación.

Una vez recopilada toda la información, los miembros del proyecto Micore emplearán los Sistemas de Información Geográfica (GIS) para unificar y sintetizar los resultados. Así se generarán mapas, gráficos y tablas que serán algo así como un termómetro de riesgos ante el temporal de la costa de Cádiz y Huelva. La idea es distribuir toda esa información a través de la red de una manera sencilla y muy visual. Y además se piensa hacer mediante un software nuevo de licencia abierta. O lo que es lo mismo: accesible para todos los interesados.

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