Femenino genérico

Mar Moreno ha jugado en su libro a provocar, usando formas femeninas como neutras. Eva piensa en femenino. Cuando yace con su marido, dice: “Dormimos juntas”. Y cuando le preguntan por su descendencia dice: “Tengo dos hijas, un niño y una niña”. Ese hecho ha llamado la atención a los lectores masculinos, que se han sentido ‘invisibles’. Muchos le han confesado que hasta ahora no le habían prestado mucha atención al debate de la lengua de género, pero ahora comprenden cómo puede ser excluyente. La consejera redactó el grueso de su novela hace dos veranos, durante un mes de agosto, encerrada en sesiones de doce horas en la casa de campo de su familia, en las afueras de La Carolina (Jaén). Cuando terminó el manuscrito, se lo dio a leer a su madre, que lo leyó de un tirón hasta el momento en que Eva decide compartir con Adán la manzana de la sabiduría porque no quiere privar a los hombres de inteligencia. La mujer, que con 84 años conserva una gran lucidez intelectual, le dijo: “Hija mía, ¿tú estás seguro de que comieron la manzana?”.

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