Otras romerías del Rocío

Blanca paloma de Hollywood

  • Nueve agrupaciones internacionales difunden la devoción rociera desde Brasil hasta Australia. La mayor parte de las trescientas comunidades andaluzas en el extranjero celebran su particular Pentecostés

Una Virgen con un Niño Dios en brazos avanza por las soleadas calles de San Diego encima de un improvisado paso de madera, con palio incluido y adornado con flores, que portan cuatro ciudadanos americanos. De fondo, una salve entonada por un letón,  restaurador de guitarras, vestido de corto y con botos camperos. “Viva la Virgen del Rocío. Y viva la Hermandad de Las Américas”.

Esto es Hollywood. Y no es una frase hecha. La talla que el pasado fin de semana procesionó por las calles de la ciudad californiana se guarda durante el resto del año en Los Ángeles, en un domicilio particular de West Hollywood, donde reside Roger Xavier Navas-Balladares. Este rociero de pro tiene 40 años y espera con ansia la llamada de la Hermandad Matriz de Almonte para que su agrupación sea admitida como filial. Desde hace dos años, allá por Pentecostés, empaqueta a la Virgencita de Nicaragua que su madre le regaló y recorre las casi 150 millas que separan su domicilio de la parroquia de San Diego donde un sacerdote americano, que habla con mucha gracia en español, celebra una misa y preside la procesión que recorre el perímetro del templo. “Por la acera, porque en este país hay que pedir permiso hasta para estornudar en la calle”, explica Charo Monge, una sevillana del  barrio del Tiro de Línea que preside la Peña Andaluza que da servicio a todo el sur de California, donde reside desde hace dos décadas. Esta asociación que agrupa a parte de la comunidad andaluza en Estados Unidos se encarga de difundir la cultura regional y organiza desde hace años fiestas rocieras, ferias de abril, días de Andalucía y exposiciones de Semana Santa. “Cuando estás lejos anhelas mucho tu tierra, yo me acuesto y me levanto en Sevilla”, dice risueña.

Su nieta de 10 años recita de memoria los bares, los rincones y las calles que le gustaría volver a pisar en Sevilla y sueña con ir al Museo Picasso de Málaga. “Nuestro sentimiento se contagia”, explica esta sevillana que se casó con un militar americano en Rota y emigró con él y sus hijas a Estados Unidos. Allí, tras divorciarse, conoció a Yuris Zeltins, de Letonia, que apenas habla español pero acompaña y jalea como si hubiera nacido en Triana. “Antes que se lo digas, cierra su negocio y coge la furgoneta”, comenta su mujer que hoy celebrará con su familia el día de Pentecostés en la parroquia de San Víctor, en Hollywood.

El organizador es, de nuevo, Roger Xavier. “Yo me enamoré del Rocío gracias a Cristian, un compañero de Málaga, al que conocí en la universidad y que me enseñó los cantes y las estampas de la romería”, explica. Otra amiga española le regaló su primera medalla de la Blanca Paloma, pero fue el Papa Juan Pablo II quien le dio el empujoncito necesario a este católico practicante: “Él, cuando visitó la aldea almonteña dijo: Que todo el mundo sea rociero”, recuerda. Y a eso de dedica. Tiene una pastelería industrial que fabrica alfajores y una línea de repostería típica de Latinoamérica que ha bautizado con el nombre de “dulces del Rocío”. Y dedica su tiempo libre a inculcar a su sobrina Raquel de 15 años su devoción y distribuir medallas y estampas rocieras por medio mundo, desde Australia, a Filipinas, Argentina, Perú, Brasil, Nicaragua, Reino Unido e incluso España.

La fe rociera se extiende por varios continentes. Actualmente la Matriz reconoce nueve agrupaciones internacionales: cinco en Argentina, una en Brasil, una en Puerto Rico, una en Bolivia y otra en Australia, en concreto, en Adelaida. En Clare Valley se concentran romeros llegados desde todos los puntos del país para iniciar un peregrinaje de 30 kilómetros entre viñedos, olivos y ganaderías de toros mansos. Un peculiar camino donde no falta el Simpecado, los trajes de flamenca, los caballos, la comida y el cante. Esta romería, fundada por el antequerano Joaquín Artacho, se celebra desde hace 17 años y es la única en el extranjero que imita, hasta en el más último detalle, a la de Almonte.

Las más de 300 comunidades andaluzas en el extranjero, casi siempre con subvenciones de la Junta de Andalucía, celebran fiestas rocieras esta semana. Las hay también en la Habana Vieja de Cuba y en Bélgica, donde tiene lugar, quizás, la más multitudinaria,  la de Vilvoorde, que congrega a unas 4.000 personas que peregrinan también desde Holanda, Luxemburgo y Alemania.  Allí tampoco escatiman en detalles e instalan una copia en miniatura de la portada de la ermita. En la ciudad belga de Boom también hay una réplica, la de la Virgen del Rocío, un regalo del Ayuntamiento de Ayamonte. La salve rociera es más auténtica, al menos así suena en las voces del Coro rociero de Vilvoorde y otros cordobeses  emigrantes de Peñarroya.

Para los rocieros no hay más frontera que la de la raya real. Manuela Chico, una andaluza de Jaén, se sentirá desde México acompañada “por esa fuerza sobrehumana que da la Virgen” cuando los almonteños salten la reja mañana y la portuguesa María Neve viajará desde Portimao con su pareja a contemplar “un espectáculo de película”. Digna de Hollywood, aunque el escenario está en Huelva, en la puerta de Doñana.

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