En la retina. Mayo del 68

Tal como eran

  • Rodríguez de la Borbolla lee en la Alhambra, Antonio Soler asiste a una fiesta infantil, José Chamizo está aún imberbe y Carlos Amigo ejerce en Zamora

Antonio Soler no vivió ni siguió el mayo francés del 68. Lógico. Entonces tenía doce años y su 68 particular fue la muerte de su padre y un traumático cambio de residencia y de colegio. Ese fue el año en el que comenzó a leer con regularidad. Su pasión, entonces, eran las novelas de aventuras de Emilio Salgari. La época que comenzaba a vivir quedaría reflejada muchos años después en El camino de los ingleses, el libro en el que relata sus vivencias en la Málaga de principios de los setenta, cuando estudiaba en Los Agustinos. Aún conserva amigos de aquella época, como el compositor Antonio Meliveo.

Mientras Soler cambiaba de colegio,  Carlos Castilla del Pino era invitado a  ir a Viena para participar en conferencias, jornadas y movilizaciones de todo tipo. "El movimiento era importante, pero no comparable al de París”, afirma el psiquiatra y ensayista cordobés, quien llegó a dirigirse hacia la capital francesa. Se tuvo que volver “por problemas de tráfico”, afirma. “Para sortear a la prensa española, leía todo lo que publicaba Le Monde en la época, y todavía lo conservo tal cual”. A España, los ecos del 68 llegaron en forma de combate contra la dictadura, especialmente desde el movimiento estudiantil. “En realidad, la protesta, mucho menor que en Francia, fue todo el año, no sólo en mayo”, asegura el ex presidente andaluz, José Rodríguez de la Borbolla, un estudiante entonces de Cuarto de Derecho. Él mismo cuenta su historia: “El 31 de marzo fui con unos amigos a una conferencia de Ramón Tamames en el Palacio Arzobispal. Había sido prohibida y, sin manifestarnos ni nada, fuimos arrestados y nos pusieron una multa a mí y a unos cuantos más de 25.000 pesetas. Al final fue condonada, pero tuvo una consecuencia más: fui expulsado de las Milicias Universitarias, concretamente del Campamento de Montejaque, en Ronda. Mis padres, entonces, me invitaron a ir al balneario de Lanjarón con ellos y ello me sirvió mucho para reflexionar y poner en orden mis cosas”.

Como muchos otros, Borbolla ya tenía inquietudes políticas y, de hecho, pertenecía al Partido Socialista del Interior, de Tierno Galván. Entonces, el actual presidente Manuel Chaves, los hermanos Pérez Royo, Fernando y Javier, o Manuel Alarcón cursaban sus estudios de Derecho en Sevilla, donde era decano Manuel Clavero Arévalo. ste recuerda que en aquella época mantenía intensos cambios de impresiones con los líderes estudiantiles, quienes sometían a algunos profesores a juicios formales sobre su forma de ejercer la docencia. “Ni mucho menos tuvo la importancia que en Francia, pero sí que tuvieron algún eco esas frases que tanto impactaron, como prohibido prohibir”. El actual Defensor del Pueblo, José Chamizo, estudiaba el primer curso de Filosofía y Teología en el seminario de  San Telmo. “Yo no estaba vinculado a ningún movimiento entonces, pero era lógico que en seminario hubiera inquietudes, ya que en el mismo edificio había un Colegio Mayor Universitario. Nos llegaba todo lo que pasaba”, recuerda.

Mientras, en Córdoba florecían movimientos cristianos como el Círculo Juan XXIII, nacido en 1964 a partir de la encíclica papal Pacem in Terris .Uno de sus máximos representantes fue el ya fallecido José Aumente, uno de los ideólogos del modernos andalucismo. Y mientras, el actual cardenal de Sevilla, Carlos Amigo ejercía su función sacerdotal en el colegio de los Padres Franciscanos de Zamora, donde fue prefecto de estudios durante cuatro años.

El 68 fue un año clave en la historia del siglo XX, pero los protagonistas andaluces, en su biografía personal, tuvieron su particular mayo francés.

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