"La vida te cambia radicalmente"

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Primero vivió el cierre de la cervecera y después llegó el de Delphi. Dos varapalos, incomparables, pero como dicen que no hay dos sin tres, Juan Berrocal ha decidido echarse a un lado, que no retirarse, de la vida laboral. A sus 54 años es uno de los 130 ex trabajadores de Delphi que han optado por prejubilarse tras la marcha de la multinacional de Puerto Real.

Lo hace con la cabeza alta porque Juan, que vivió el proceso en primer plano como secretario de la sección sindical de CC OO, cree que la gestión del conflicto fue "modélica" y ha trascendido más allá de las fronteras de Cádiz y Andalucía. Por el comportamiento de los trabajadores, que supieron contenerse para evitar el cierre patronal que pretendía Delphi: "El corazón te pedía de todo, pero había que hacerlo de otra forma". Por la respuesta ciudadana y del comercio desde la primera manifestación, a la que acudieron más de 50.000 personas; y por las perspectivas que se han abierto con la reindustrialización.

Es el irónico sentimiento que guarda de una crisis que un año después todavía está abierta en el día a día y en la memoria de los trabajadores. "Parece que fue hace 24 horas cuando el director nos reunió y nos dijo fríamente que tenía un correo electrónico de EE UU que decía que la planta se cerraba. Todavía resuenan sus palabras en mi cabeza. Era un telepredicador y un mentiroso que vino a Cádiz a cerrar la fábrica. Pero no les salió como esperaban. Les dimos la vuelta a la tortilla, y han tenido que dejar el suelo, la maquinariaý No como estaban acostumbrados en América, donde echan el cerrojo y a la calle".

Sin embargo, no son 24, sino 8.700 horas de aquel 22 de febrero de 2007 y su vida ha cambiado "radicalmente". "De tener un trabajo con futuro a prejubilarme con 54 años". Pero como todos de alguna manera, no ha desconectado del todo. Sigue ligado a las negociaciones y a la federación del Metal, donde cada miércoles se reúnen ex compañeros, y lo hace por los más jóvenes y por aquellos con más problemas a los que Delphi les ha dejado un mar de miedos pero también un horizonte de ilusiones.

Dice que ya no tardará en desengancharse, aunque seguro que nunca lo hará del todo. Será en marzo, cuando se cree la oficina de seguimiento en Jerez y todo el proceso se canalice desde allí. A partir de entonces se entregará a su familia y a su mujer, que ha representado el apoyo más importante en este año, y también al Cádiz, donde encontró otro fuerte respaldo en la figura de Antonio Muñoz.

Y la vida seguirá. Se estrenará como abuelo en seis meses y hará un crucero por el Mediterráneo. Del dinero ni se acuerda. Dice que ni lo ha tocado, que fue directamente al banco y ahí sigue. Es positivo, eso sí, y cree que, si los trabajadores cumplieron en su momento, ahora también lo hará la Administración y "más pronto de lo que esperamos, veremos otra vez en funcionamiento la fábrica". Las cruces se quitarán, las pintadas se cubrirán y el cartel de Delphi se cambiará por otro, de altos, de más altos vuelos.

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