El vendedor de baratijas implicado en el secuestro ingresa en Puerto 2

  • Ayer siguieron las visitas de amigos al empresario sanluqueño, que desde que fue liberado permanece en el domicilio de sus padres con sus seres queridos

Luis Antonio Rodríguez de Souza, el vendedor de baratijas de 29 años implicado en el secuestro de empresario sanluqueño Rafael Ávila Tirado, ingresó a la una de la madrugada de ayer en el centro penitenciario Puerto 2 tras prestar declaración el Juzgado de Guardia de Sanlúcar. La misma suerte corrieron otros cuatro compinches que también entraron en distintas cárceles después de comparecer en los Juzgados de La Palma del Condado (en Huelva) y de Sevilla.

Rodríguez de Souza, de 1,69 metros de altura, moreno y de ancha complexión, alquiló un local a la familia de Rafael Ávila en Sanlúcar en el que vendía baratijas. Durante el secuestro (que duró 16 días), el ahora detenido iba a la asesoría de los Ávila a interesarse por la marcha de las negociaciones y las intenciones de la familia en cuanto al pago del rescate, que se elevaba en un principio a 10 millones de euros y que se rebajó hasta los 2 millones.

Este periódico llamó al domicilio de Rodríguez Souza, nacido en Huelva y afincado en Sanlúcar, poco después de ser arrestado y una mujer, que decía ser su esposa, aseguró que su marido se encontraba en Alemania.

Por otro lado, el domicilio paterno de Rafael Ávila, el empresario sanluqueño liberado en un chalé de Almonte (Huelva) por miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO) del Cuerpo Nacional de Policía en la madrugada del pasado miércoles, parece ir recobrando poco a poco la normalidad tras más de dos semanas de sufrimiento familiar como consecuencia del secuestro.

Ayer sábado, la cuarta jornada posterior a dicha operación policial, la casa de los Ávila recibió nuevas visitas de parientes y amigos del empresario, que por el momento no quiere que se difundan imágenes de su aspecto actual ni mucho menos realizar declaraciones a los medios de comunicación, según reiteró su hermano José Manuel.

Pasada la una de la tarde, el también portavoz de la familia entraba en el domicilio, radicado en la Avenida de Bajo de Guía, vía pública donde igualmente se halla la casa del propio Rafael Ávila Tirado. Y lo hacía bien cargado de los periódicos del día para conocer las informaciones relacionadas con la detención de los distintos detenidos en este caso.

Ya entonces se encontraba dentro el presidente de la Asociación de Empresarios de Sanlúcar (AES), Francisco Yuste, bastante contento por el feliz desenlace de lo ocurrido.

En estos días, residentes y visitantes de Sanlúcar pueden comprobar en bares y otros establecimientos públicos la alegría de la población por el reencuentro del empresario con los suyos, una alegría que se manifiesta en carteles con el mensaje Bienvenido Rafael Ávila.

En el ámbito institucional y político, además de la consabida felicitación de la alcaldesa de la ciudad, Irene García (PSOE), también han difundido comunicados en el mismo sentido el PA, IU y Alternativa Sanluqueña (AS).

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