El único ministro de Agricultura que sabía

Miguel Arias ha sido, posiblemente, el único ministro de Agricultura del actual período democrático que sabía de agricultura antes de llegar al cargo, puesto en el que sucedió a Loyola de Palacio. Tanto en los gobiernos de González como los de Aznar, la cartera de Agricultura fue ocupada por personas que sabían más de Bruselas que de campo, lo que sin duda también es muy recomendable, y por el palacio de Atocha pasaron Solbes, Atienza y Loyola de Palacio, entre otros. Hasta que llegó Arias, que también provenía de Bruselas -fue eurodiputado de la comisión de Agricultura-, pero sabía bastante de la situación de los agricultores y ganaderos. Sin consultar un papel, Arias, madrileño de nacimiento y jerezano de adopción, era capaz de relatar cuántas hectáreas de trigo duro había sembradas en España, cuántos kilos de aceite se habían cosechado ese año y quiénes eran uno y cada uno de los miembros de la cúpula de Asaja, la Coag o la UPA. En lo alto de esta última organización estaba el que hoy es secretario de Estado de Comunicación de la Moncloa, Fernando Moraleda. Miguel Arias es un político elocuente -a veces, incluso, se pasa-, apreciado en su partido y enlaza con la Alianza Popular primigenia, aunque tuvo el desliz de apoyar en su día a Hernández Mancha, un asunto absolutamente olvidado en el PP desde el día en que Aznar le hizo ministro.

Tras la derrota en las elecciones de 2004, Miguel Arias ocupó el vacío dejado por el equipo económico de Rodrigo Rato y ha llevado la portavocía económica de estos cuatro años de oposición. En definitiva, un peso pesado dentro del PP de esta legislatura, que hubiera aportado bastante a la candidatura del partido por Cádiz. Sin embargo, Miguel Arias consideró que su puesto no estaba detrás de Teófila.

Sin embargo, en Madrid no eran pocas las voces del PP que solicitaban nuevos referentes económicos en el partido. Y más ahora, cuando la crisis, según el PP, o desaceleración económica, según el PSOE, se va a convertir en uno de los ejes de la campaña. Uno de los grandes apoyos que Aznar recibió desde el año 1996 vino precisamente de esa esfera: contaba con Rato, con Cristóbal Montoro, con Manuel Pizarro, con Blesa. Y eso es lo que ha sucedido esta semana: que Rajoy se ha llevado de número dos a Pizarro, un hombre de la gran empresa, que viene de Endesa, pero que también estuvo al mando de la Confederación Española de Cajas de Ahorro. Cristóbal Montoro también se incorpora al equipo de Manuel Pizarro, que ayer mismo llegó a su nuevo despacho de la sede central de la calle Génova.

¿Supone esto -este último fichaje- un nuevo varapalo para Miguel Arias? Un destacado miembro del PP andaluz lo negaba. Cosa distinta es que el designado hubiera sido otra persona de un perfil menor que el de Manuel Pizarro. Martínez Pujalte, por ejemplo.

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