El tirón de la nieve

  • Cientos de personas se echan a la carretera en busca de estampas blancas en el macizo de Grazalema, donde hoteles y casas rurales colgaron el cartel de completo

13.00 horas. Atasco de coches en el puerto de El Boyar. Algo que estaba cantado desde el minuto uno en el que empezó a nevar el pasado viernes. El reclamo de la nieve disparó ayer, como era previsible, el número de visitas a la Sierra gaditana, que agradeció el sector turístico local inmerso en su temporada alta.

Fueron muchas las familias de diversos puntos de la provincia las que se echaron a la carretera para disfrutar de las magníficas estampas blancas que la huella de la nieve ha dejado en el entorno natural del macizo de Grazalema.

Una de las vías más transitadas durante la jornada fue la carretera que une el pueblo de El Bosque con Grazalema, a través del puerto de El Boyar (1.103 metros de altitud), donde las filas de coches atestados de mayores y niños daban cuenta del tirón de la nieve. Los márgenes, las zonas recreativas y los merenderos sirvieron de improvisados aparcamientos para el respetable.

Esta carretera se encontraba ayer en perfecto estado para el tránsito después de permanecer cortada unas horas durante la jornada del viernes por culpa de la nieve y el hielo acumulado sobre el firme. También la normalidad imperó en el resto de accesos a las localidades de Grazalema, Villaluenga del Rosario y Benaocaz, los pueblos protagonistas de la primera nevada de este invierno.

Pese a las previsiones de bajada de las temperaturas y el riesgo de nuevas nevadas, la jornada lució con un sol y cielo despejados que animó a muchas personas a ascender hasta la zona. Hubo niños que se bautizaron en estos menesteres blancos por vez primera. Y también, improvisados maleteros buffet de coches repletos de fiambres para amortiguar tanta caminata y juegos. Y además, algún que otro dolor de cabeza para aparcar el coche una vez llegados a Grazalema.

Con todo, todos contentos. Los de fuera, por las maravillosas vistas que se llevaban para el recuerdo. Para los locales, la nieve siempre trae un pan de bajo del brazo. Y que se lo digan a los hosteleros. Los copos blancos les ha animado la temporada, que iniciaron durante el pasado mes de septiembre y que desembocará sobre el mes de mayo.

En menos de un minuto, Nieves Fernández atendía ayer dos llamadas reclamando cama en su establecimiento hotelero, el Peñón Grande. Eran las dos de la tarde y había repetido ya hasta la saciedad la misma frase: "Lo siento. Está todo completo. No queda nada". Como ella, el resto de los hoteles y casas rurales han colgado el cartel de completo gracias al reclamo de la nieve. "Con este fin de semana remontamos la temporada. Las Navidades han sido flojas. El día 24 no hubo nada. Y para la Nochevieja hubo poca gente", explicó Fernández, quien aclaró que la localidad ha cerrado las vacaciones navideñas con un aproximado 40% de ocupación.

Cabe resaltar que la oferta hotelera de esta época ha menguado ya que el hotel Fuerte Grazalema ha cerrado sus instalaciones hasta febrero y la Villa Turística de la localidad, de la red hotelera Tugasa, dependiente de la Diputación, está inmersa estos días en obras de reforma.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios