"No tendrá sentido si Conil no lo hace suyo"

  • Tras años de trabajo, la antigua Chanca es ya un espacio público y cultural de 8.000 metros cuadrados "Va a traer mucha actividad", dicen los primeros visitantes

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"Aquí se hicieron hasta corridas de toros. Luego se quedó abandonado, estaba casi caído", contaba ayer Antonio, conileño de 80 años de edad, sentado en el patio de la recién restaurada Chanca de Conil. Esperaba a que las autoridades inauguraran oficialmente este nuevo espacio público y cultural que ha ganado el pueblo, de casi 8.000 metros cuadrados, tras muchos años de trabajo y esfuerzo. "Para esto había un proyecto de viviendas, de bloques y más bloques, pero al final se logró que no se hiciera. Le va a dar actividad a Conil", comentaba otro vecino sobre el lugar, antiguo centro del trabajo relacionado con la almadraba, al que se accede desde la céntrica plaza de Santa Catalina y del que se sale por una puerta al mar.

Era un día muy importante para el pueblo, apuntaba su alcalde Juan Bermúdez. "Esto muestra qué ha sido Conil y su idiosincrasia, el océano, su almadraba, que queremos que siga calando aquí. Era privado y se ha logrado que sea público, con un gran trabajo detrás para poner de acuerdo a varias administraciones", afirmó. En la rehabilitación han participado la Junta de Andalucía (con 4,6 millones) y el Gobierno central (con 2,3) tras la solicitudes del Ayuntamiento. El subdelegado del Gobierno, Javier de Torre, se congratulaba de este esfuerzo conjunto y hablaba de la recuperación de un "entorno fundamental" donde se unen "historia y el desarrollo futuro".

El consejero de presidencia de la Junta, Manuel Jiménez Barrios, chiclanero que incluso bailó en su juventud por la zona, dijo que muchos de los presentes sabían lo que se había tenido que pasar para llegar a esta inauguración. Por ejemplo, el anterior alcalde, Antonio Roldán, que no podía ocultar su alegría. "Yo he visto esto a lo largo de los años. Conseguimos hacerlo público, que fuera declarado Bien de Interés Cultural y modificamos el plan general urbano. Estoy muy contento", comentaba en la visita guiada que se hizo por las instalaciones.

La Chanca fue construida en el siglo XVI para acoger un trabajo que antes se hacía a pie de playa. El recinto mantuvo esta ocupación de elaboración de manufacturas de pescado, distribución y almacenaje de barcas y material hasta principios del siglo XX. Luego ha sido hasta cuartel de la Guardia Civil y se cerró definitivamente en 1971. El proyecto de restauración y adecuación ha permitido la construcción de un edificio de nueva planta en la zona sur para destinarlo a museo, se han rehabilitado las naves existentes en la zona norte como biblioteca y el área central se ha transformado en jardines. En una visita se pasa por la antigua nave de la sal, por la carnicería donde se preparaba la comida de 800 trabajadores temporeros, el almacén de paja o la sala de barriles con las piletas de salazón.

El arquitecto Francisco Torres, que ganó el concurso de ideas para esta recuperación, explicaba la complicación de la obra. "Es un patrimonio que no es normal, si entendemos por patrimonio una iglesia o un palacio. Es otro tipo de intervención con menos tradición y había que hacerlo sin que perdiera el aire de lo que fue y a la vez darle usos nuevos".

Fue en 2005 cuando su proyecto fue el elegido y nueve años después se hace realidad. La consejera de Fomento y Vivienda de la Junta, Elena Cortés, que también intervino en el acto de apertura, se refirió a todo el trabajo de estos años, a la importancia de recobrar para uso ciudadano un edificio emblemático "único en España", pero advirtiendo algo: "Nada tendrá sentido si el pueblo de Conil no lo hace suyo".

De momento, ayer ya empezó a conocer un espacio por al que algunos conileños nunca habían entrado. "Es la primera vez que lo veo", decía María José. "Me llama la atención la luz del patio, refleja la luz de aquí".

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