El mapa de ruido dejará al plan general listo para su aprobación

  • Urbanismo adjudica el estudio acústico con un plazo de ejecución de tres meses · La Ley de Gestión Ambiental obliga a incluir el texto en el planeamiento

Tiene la importancia de ser el último paso necesario para la aprobación provisional del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), un peldaño que el Ayuntamiento isleño tiene que subir para darle el visto bueno al documento que dictará los parámetros de la ciudad del futuro. Así lo explicaba ayer la delegada de Urbanismo, Carmen Pedemonte, al término de la visita a unas obras en la trasera del Observatorio de Marina, en las que anunciaba la adjudicación a la empresa Inasel del estudio acústico de la ciudad, un mapa de ruido que tiene que incluirse en el documento que se llevará a pleno para recibir la segunda y última de las aprobaciones municipales necesarias.

Para la realización de este estudio, Inasel contará con un plazo de ejecución de tres meses -así lo detalla el pliego de condiciones- pero la premura en la aprobación del PGOU ha forzado al Ayuntamiento a solicitarles un esfuerzo para que este documento preceptivo esté listo en uno menos, en dos. De esta manera, sería en los meses de verano cuando el plan general podría pasar por la sesión de control, una vez cumplimentados todos los elementos necesarios para su aprobación.

En cuanto al presupuesto, la adjudicataria contará con 28.000 euros para desarrollar este mapa acústico, en el que quedará reflejada la situación de la ciudad en este sentido, máxime teniendo en cuenta el paso de una autovía -la CA-33- por la ciudad, así como de la vía del tren, entre otros elementos distorsionantes. El resultado de este mapa arrojará luz sobre aquellos puntos en los que se produce una situación permanente de saturación acústica, que se podría dar también en las horas puntas de circulación en la calle Real, principal arteria de la localidad, a pesar de la existencia de vías alternativas como la Ronda del Estero.

"Es un documento obligatorio, que tenemos que realizar ahora porque antes no lo era", explicaba ayer la delegada. Esta obligatoriedad parte de una nueva ley que entró en vigor el año pasado, la denominada Ley de Gestión Ambiental, con la que se intenta paliar el impacto del ruido que padecen en la actualidad las ciudades a través, en este caso, de su inclusión como elemento a tener en cuenta en este diseño de futuro.

Una vez esté finalizado este estudio, se pondrá el punto y final al documento, que ya ha recibido el visto bueno de las otras administraciones competentes a través de los respectivos informes sectoriales y ha resuelto el periodo de alegaciones.

Entonces, se aprobará de forma provisional, que, tras la inicial, son las dos ocasiones en las que el Ayuntamiento tiene la oportunidad de darle el visto bueno al documento. Quedará entonces el último trámite, la aprobación definitiva, que dependerá finalmente de la Junta de Andalucía, como corresponde a estos instrumentos de ordenación.

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