Los retos del área de Medio Ambiente

  • Ignacio Colón deja tras su dimisión una serie de asuntos pendientes a su sucesora al frente del área, Beatriz Fuentes · Sólo una mínima parte del decálogo planteado para esta Concejalía está en marcha

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No ha podido el ya ex-concejal de Medio Ambiente, Ignacio Colón, ver concluido el decálogo que se planteó tras tomar posesión del área al principio del presente mandato. El pasado mes de septiembre Ignacio Colón ofrecía en rueda de prensa un extenso dossier en el que quedaba marcada lo que debía ser la hoja de ruta de la Concejalía para la presente etapa, diez grandes propuestas que se desglosaban a su vez en otras más detalladas. La presión que imprime el área y la pérdida de calidad de vida que le había supuesto la responsabilidad diaria de la gestión de Medio Ambiente han sido los motivos esgrimidos por Colón para dejar en otras manos la Concejalía, un terreno no siempre fácil y plagado de retos difíciles de cumplir.

Tras el abandono de Colón, deberá tomar el testigo de las asignaturas pendientes la nueva edil del área, Beatriz Fuentes, que se estrena en el cargo teniendo que enfrentarse a la anunciada huelga de los trabajadores del servicio de playas.

Del decálogo planteado hace ocho meses por Colón, el contrato para la explotación de las playas y pinares es precisamente una de los proyectos que verá la luz en breve, una vez sea adjudicado en pocos días tras su paso por el pleno. Se trata de un ambicioso contrato que contempla el desembolso por parte municipal de 24 millones de euros en un plazo de ocho años, hasta 2016, y que supondrá entre otras cosas una mayor rentabilización de los recursos naturales con los que cuenta la ciudad, con las playas en estado de revista desde junio hasta septiembre y con un plan de uso público para playas y pinares. Antes habrá que solucionar la huelga planteada para la próxima semana por los trabajadores de la actual concesionaria, GSC, que reclaman mejoras laborales y atacan al jefe de servicio del área, Antonio Caraballo.

Otro de los puntos fuertes anunciados por Colón al principio del mandato, la mejora de la limpieza urbana, no ha obtenido hasta la fecha demasiados resultados, a pesar del millonario contrato suscrito con FCC, que entró en vigor el pasado mes de enero y que ha supuesto la subida de la tasa de basura en un 30%. Precisamente estos días tanto el PSOE como Independientes Portuenses se quejaban de la suciedad en las calles, a pesar de la campaña publicitaria emprendida por el Ayuntamiento. Como muestra, basta pasar estos días por la plaza del Polvorista para comprobar como uno se queda literalmente pegado al suelo por la caída de las flores de los árboles que se acumulan en el pavimento. Tampoco se han solucionado hasta la fecha las deficiencias de la recogida selectiva de residuos, aspecto que funciona de forma deficiente en el centro de la ciudad por la falta de contenedores especiales, tal y como reconocieron desde el área el pasado mes de septiembre.

Del anunciado decálogo, se ha cumplido en parte la reorganización física del área de Medio Ambiente con la construcción del nuevo Centro Municipal de Limpieza (Cemulimp), que se inaugurará el día 5 de junio, aunque no se han acometido ninguna de las demás actuaciones previstas, entre ellas el traslado del área a un lugar más céntrico que su actual ubicación, en el Matadero Viejo.

Por lo que respecta a la creación de una red municipal de parques urbanos y periurbanos, tampoco se ha llevado a cabo la anunciada normalización de los parques ya existentes ni la creación de dos nuevos en el parque Guadalete (antigua escombrera municipal) y en la Sierra de San Cristóbal. En el primero de ellos, además, se ha denunciado la quema de restos procedentes de otros parques municipales. Sí está en marcha la creación de un Plan de Movilidad Sostenible, en fase de consulta a los diferentes colectivos locales. Este plan debe incluir la adecuación de la red de transporte público a las necesidades de la ciudad así como la conexión con otras redes metropolitanas.

Finalmente, la recuperación de los polvorines de la Sierra de San Cristóbal para su uso público sigue a la espera de ejecución, lo mismo que la puesta en marcha de un corredor verde metropolitano, asuntos para los que se debe contar con el apoyo de otras administraciones.

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