La ciudad se resiente del retraso en el concurso del servicio de limpieza

  • La concesionaria trabaja con un contrato prorrogado, maquinas envejecidas y poco personal

La calle Larga es una de las principales afectadas por la escasez de baldeos, al ser una de las más transitadas. La calle Larga es una de las principales afectadas por la escasez de baldeos, al ser una de las más transitadas.

La calle Larga es una de las principales afectadas por la escasez de baldeos, al ser una de las más transitadas. / fernández hortelano

Que la ciudad está sucia es una opinión generalizada. Como puede serlo también reconocer que en El Puerto se produce la 'tormenta perfecta' para que la limpieza brille por su ausencia. Falta de civismo de una parte de la población cuyo comportamiento deja mucho que desear, sobre todo a la hora de recoger los excrementos de sus mascotas; falta de campañas de concienciación; falta de aseos o servicios públicos que puedan ser usados por turistas y visitantes, especialmente en las largas noches de los fines de semana, aumento de la población en verano, sequía prolongada, levante y calor. Si se pudieran corregir estos factores, o al menos una parte de ellos, El Puerto sería una ciudad más limpia sin necesidad de grandes inversiones. No obstante, existen también factores internos que influyen en la falta de limpieza, relacionados con el estado en que se encuentra el servicio de limpieza urbana y recogida de basuras, cuya concesionaria FCC trabaja actualmente con un contrato que está prorrogado desde junio, con una plantillla insuficiente a juicio de los sindicatos y con una maquinaria que ha rebasado el número de horas productivas.

Actualmente, el servicio de limpieza pública está en fase de contratación, aunque para aprobar el pliego de condiciones técnicas para sacar a concurso dicho servicio, el documento tuvo que ir a Pleno tres veces, consiguiendo ser ratificado a la tercera, lo que sin duda ha restado agilidad al proceso para la nueva adjudicación de este fundamental servicio. El equipo de Gobierno llevó el pliego de condiciones a Pleno a principios de marzo y después en junio, siendo tumbado por los votos de la oposición (PP, C's y Levantemos) frente a los del equipo de Gobierno (PSOE e IU) dos veces seguidas. Por fin, a mediados de julio, el grupo Levantemos accedió a dar el visto bueno al documento, desbloqueando la paralización a que estaba sometido el procedimiento para iniciar el nuevo proceso de licitación del servicio de limpieza urbana.

En 2012 hubo un ERE que afectó a la plantilla y acabó con las sustituciones

El comité de empresa de FCC, presidido por Javier Espinar, atribuye precisamente a las prórrogas del contrato algunos de los males que afectan a la limpieza pública. Sobre todo en la cuestión relacionada con la maquinaria. La mecanización utilizada por la empresa está pensada para un número de horas, pero al haberse rebasado su tiempo de máxima eficacia tras sucesivas prórrogas, comienza a fallar con frecuencia, produciendo serios retrasos en los trabajos de limpieza urbana, sobre todo en los baldeos. A esto se une la situación de la plantilla, que en 2012 se vio sometida a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que empeoró sus condiciones laborales: se dejaron de cubrir las bajas y se dejó de sustituir a los empleados durante las vacaciones, de manera que todos los meses del año hay que restar a dicha plantilla 25 empleados, al no cubrirse las sustituciones, lo que repercute en las zonas asignadas a los trabajadores que están de baja o de vacaciones. "Se están dejando de hacer servicios por licencias, por motivos hospitalarios o por vacaciones que la empresa contabiliza como bajas", denuncia Javier Espinar.

Durante los meses de verano la plantilla está al completo y se refuerza, trabajan 267 empleados en los servicios de limpieza urbana y recogida de basuras, de ellos 125 con contratos que se amplían estos meses. Sin embargo, la sensación sigue siendo que la ciudad no está limpia, lo que algunos atribuyen a cierta falta de celo de una parte de los trabajadores, otros a la ausencia de un sistema de supervisión que detecte dónde hay que intervenir de forma urgente y puntual; a la falta de civismo y escasa implicación ciudadana, que hace inútil cualquier esfuerzo por mantener limpia la ciudad; o a deficiencias en la organización de la empresa y del Ayuntamiento, a nivel político y técnico.

Los partidos de la oposición no desaprovechan para criticar la suciedad endémica del verano portuense. El PP, que se hace eco de las reclamaciones de comerciante y vecinos de la calle Larga, critica "la dejadez absoluta del alcalde David de la Encina y del área de Medio Ambiente". Según su concejal Javier Bello, la suciedad en El Puerto "se ha convertido en el tema de conversación de portuenses y turistas, y en este verano de 2017, que es cuando deberíamos demostrarle a los veraneantes lo limpia que es esta ciudad, hay que recordar que hay unos mínimos de salubridad que este Ayuntamiento se está saltando a la torera por la incapacidad del alcalde y de su concejal comunista, que deben velar para que la ciudad esté limpia".

También los comerciantes hacen llegar sus quejas, sin dejar de lado zonas como las calles cercanas a la avenida de la Constitución, en concreto Tórtola y Ruiseñor, donde las manchas en las aceras y los excrementos de perros son también un problema constante.

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