La reforma del vino invita al arranque de 500 hectáreas de viñedo del Marco

  • Una veintena de viticultores, dispuestos a abandonar, quieren acogerse a la medida prevista en la nueva OCM del sector, por la que se prevén cuantiosos incentivos en los tres primeros años de su aplicación

5%

La asociación de viñistas independientes (Asevi-Asaja) asegura que la reforma de la OCM (Organización Común de Mercado) del vino apenas tendrá repercusión en el Marco de Jerez, si bien su presidente, Francisco Guerrero, entiende que el acuerdo alcanzado a finales de diciembre en Bruselas supone un gran alivio para una veintena de viticultores del Marco de Jerez, que ya han manifestado su deseo de abandonar la actividad.

La reforma del vino abre la puerta al arranque voluntario en el próximo trienio de hasta un 10% del viñedo en las distitntas zonas productoras, con un tope de 175.000 hectáreas en el conjunto de la Unión Europea, medida a la que podrán acogerse los viñistas del Marco interesados, propietarios, según los cálculos de Asevi, de entre 400 y 500 hectáreas de viñedo, que representan en torno al 5% de la superficie total adscrita a la Denominación de Origen de los caldos jerezanos.

Los viticultores de la zona dispuestos a arrancar sus viñas, la mayoría afiliados de Asevi, tendrán que esperar al desarrollo legislativo del nuevo reglamento del vino para conocer los términos exactos en los que se arbitrará la medida del arranque, por lo que el presidente de Asevi entiende que, "sin ser descabellado, sí sería precipitado" afirmar si el Marco llegará al límite del 10% -un millar de hectáreas en la zona- establecido en el acuerdo político del Consejo de ministros de Agricultura de la UE.

Por el momento, y salvo la veintena de viñistas reseñados, la medida no ha desatado la euforia en el Marco de Jerez, donde Asevi señala que de alcanzarse el tope de las mil hectáreas tampoco se resolvería el problema de excedentes de mosto que arrastra el sector y que afecta a casi un 30 por ciento de la producción total -cabe recordar que la patronal bodeguera Fedejerez propuso en su día la posibilidad de 'desenganchar' 3.500 hectáreas de viñedo para destinar su producción a otros usos distintos de la elaboración de los vinos amparados por el Consejo Regulador-.

La mayoría de estos viticultores, aclara Guerrero, son agricultores que, entre otras producciones, mantienen viñedos de extensión reducida como actividad complementaria y que tienen derecho a las ayudas del Pago Único de la Política Agrícola Común (PAC), por lo que no tendrían problema alguno en sustituir la vid por cualquier otro cultivo.

Junto a los viticultores dispuestos a abandonar, en el Marco hay otro grupo reducido de viñistas que ya arrancaron el año sus cepas -la mayoría parcelas de extensiones poco significativas- por motivos urbanísticos, pero que mantienen los derechos de plantación, por lo que el presidente de Asevi entiende que, posiblemente, también podrán optar a las ayudas comunitarias, siempre que no le compense más vender estos derechos a particulares. "Estos viticultores no han perdido sus derechos y, a lo mejor, pueden acogerse a las ayudas", apostilla Guerrero.

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