Los raptores escondían en el garaje del chalé 'El Retorno' al empresario

Los secuestradores de Rafael Ávila eligieron un chalé del término municipal onubense de Almonte, ubicado al mismo borde de la carretera N-483 (entre la venta 'El Pastorcito' y la gasolinera próxima al municipio), como última guarida mientras negociaban el rescate con la familia del empresario de Sanlúcar de Barrameda.

La Unidad de Delincuencia Especializada (UDEV) de la Policía Nacional conocía la localización exacta de los raptores y de su víctima y, en el día límite que el grupo de delincuentes comunes había señalado para la entrega del dinero, la Policía liberó al empresario en una espectacular y discreta operación que pasó inadvertida entre la población de la zona.

Poco después de las 2.00 horas de la madrugada del martes al miércoles cerca de una veintena de efectivos del Grupo Especial de Operaciones (GEO), con el apoyo de agentes de la Policía Nacional de Sevilla, rodearon la finca en todos sus flancos y procedieron al asalto de 'El Retorno' (el nombre del chalé parecía adelantar el desenlace). La pesadilla de Rafael Ávila llegaba a su fin tras 16 interminables días, que se iniciaron cuando desaparecía en la noche del 2 de junio.

La entrada principal de la finca está vigilada por una cámara de seguridad (tiene una segunda cámara dentro del perímetro), por lo que los agentes tuvieron que irrumpir por otra zona.

La finca está cercada por una valla metálica. En el lateral izquierdo, los efectivos rompieron el vallado para realizar una abertura por la que pudieron acceder al interior de la finca y rodear la casa sin dar oportunidad de reacción a los captores, que contaban con armas simuladas.

Rafael Ávila fue encontrado en el interior de la cochera, situada detrás de la casa, encadenado sobre un colchón. Las señales que presenta la puerta del garaje hacen presumir que los GEO utilizaron explosivos para entrar en la caseta.

En la mañana de ayer, la casa estaba abierta y quedaban restos de comida y botellas de agua en una mesa en el porche de la vivienda. También se apreciaba la presencia de al menos dos perros. La puerta del chalé, de hierro y cristal y precintada también por la Dirección General de Policía, se encontraba partida, con señales de haber sido reventada.

En la operación, la Policía detuvo a dos personas, mientras simultáneamente en Sevilla se detenía a más implicados en el secuestro, entre ellos el principal cabecilla del grupo. Los detenidos por el secuestro fueron trasladados, según fuentes consultadas por este diario, a la provincia de Cádiz, para ser puestos a disposición judicial una vez que prestaran declaración ante los investigadores del Cuerpo.

La población de Almonte estuvo ajena al cautiverio y a la posterior liberación de Rafael Ávila.

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