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La 'Victoria', en casa

  • La fragata de la Armada vive un emocionante recibimiento en Rota con pedida de mano incluida tras 84 días de despliegue en la misión Sophia

Pancartas de todo tipo, pelucas, pompones, bufandas del Cádiz C.F.. Esperaban a Marta, Adri, Mariví, José María, Antonio,... "Sí, sí, sí, María ya está aquí", cantaban. "Ya no hace falta ni Facebook ni whatsapp, ya estás casa", recogía una gran cartulina. Los familiares de la dotación de la fragata Victoria esperaban ayer la llegada de los suyos bien preparados para la ocasión. Querían que notaran su alegría por el reencuentro, por volverse a ver después de más de dos meses y medio de despliegue en la operación Sophia, de lucha contra las redes de tráfico de personas en el Mediterráneo central. Terminado el atraque en la Base de Rota y la bienvenida oficial, llegaban al fin los abrazos sobre las diez y media de la mañana. La Victoria estaba en casa.

Desde Sanlúcar había venido la familia al completo para recibir a uno de los marineros. "Tenemos muchas ganas de verlo. Aquí está su hija, nerviosa, deseando", contaba su suegra, que no ocultaba su emoción "Lo que hacen ellos es muy importante", añadía orgullosa. Otro de los recién llegados, el soldado Terrero, tenía una sorpresa para su pareja. Allí, en el muelle de la Base de Rota, y rodeado por sus compañeros, el militar le pedía matrimonio, de rodillas cumpliendo la tradición. La respuesta fue afirmativa, le dieron un 'sí, quiero' al llegar a casa.

La fragata Victoria regresaba tras 84 días de misión, tras navegar más de 11.000 millas náuticas desde que salió de Rota, la mayoría de ellas patrullando el Mediterráneo central. Era la primera vez que tomaba parte en esta operación que desarrolla la Fuerza Naval de la Unión Europea que empezó en mayo de 2015. "En la salida de este buque apostábamos por el excelente papel que harían por su preparación y el equipo que forman y hoy esa apuesta se ha convertido en certeza", manifestaba el Almirante de Acción Naval, Vicealmirante Antonio Martorell Lacave.

El Almirante les recibía en la Base de Rota para destacar un "eficaz" trabajo que ayer tenía su recompensa. "Pero la recompensa especial es el agradecimiento que tendrán de por vida hacia vosotros las 1.175 personas que habéis rescatado en la mar. Seguro que nunca olvidarán a la Victoria", le decía a la dotación el Almirante. "Estamos orgullosos de vuestro trabajo y de que hayáis contribuido al prestigio de la Armada española".

Durante su despliegue, la fragata española ha rescatado a un total de 1.175 personas (925 hombres, 173 mujeres y 77 niños), ha participado en seis operaciones de rescate, ha realizado 79 asistencias sanitarias a migrantes (de las que cuatro finalizaron en evacuación) y ha neutralizado a 16 embarcaciones que ya no podrán ser utilizadas por las redes de tráfico ilegal de seres humanos.

Y eso a pesar de que el número de personas interceptadas en la zona ha bajado durante los meses de julio y agosto, "hasta un 90%", según afirmaba el comandante del buque, capitán de navío Manuel González Serrano. "Estamos en un periodo de transición, veremos si se afianza la tendencia en los próximos meses, pero creo que ese debe a una combinación de todo, de los barcos que están operando en la zona, de mayor estabilidad en tierra de las autoridades libias, ... un poco de todo", añadía el capitán de navío.

Para el responsable del buque el balance era positivo. "Es positivo desde el momento en que hemos salvado 1.175 vidas que es lo importante", aseveraba. Además, añadía, "hemos contribuido a proporcionar información, no sólo a las autoridades italianas sino a lo barcos que operan en la zona, de los patrones de comportamiento de la redes de tráfico de inmigrantes con lo cual el mandato de la operación, que es desmantelar la red de tráfico ilegal, se está cumpliendo".

Para la operación, el buque ha contado con un Equipo Operativo de Seguridad (EOS) T13N, procedente del Tercio de Armada, y un helicóptero AB-212 de la Tercera Escuadrilla de Aeronaves, que ha realizado 47 horas de vuelo, contribuyendo al cumplimiento de la misión.

El tiempo de despliegue esta vez ha sido más corto de lo habitual, unos dos meses y medio , ya que el buque de aprovisionamiento Cantabria se ha incorporado como buque de mando. La Victoria empezó su vuelta el 31 de agosto cediendo el testigo al buque Cantabria que ejercerá de barco insignia que mandará la fuerza naval de la Unión Europea hasta diciembre.

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