El fiscal pide 28 años de prisión para el acusado de asesinar a Loli Amaya

  • Juan Manuel Jiménez se sentará el próximo lunes en el banquillo · La Fiscalía dice que el procesado padece un trastorno paranoide de la personalidad pero que sabía lo que hacía y quiso hacerlo

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El fiscal solicita 28 años de prisión para Juan Manuel Jiménez Sánchez, vecino de Chiclana, de unos 26 años de edad, a quien acusa de asesinar en esa localidad a Loli Amaya durante el atraco a la colchonería en la que trabajaba la joven, que tenía 25 años. El crimen ocurrió el 14 de febrero de 2008. La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial iniciará el próximo lunes el juicio, que ha sido señalado para tres jornadas. El procesado padece una trastorno paranoide de la personalidad pero eso no afectaba a su capacidad intelectiva y volitiva cuando apuñaló a la víctima, sostiene el fiscal. Esto es, que sabía lo que hacía y quiso hacerlo.

Juan Manuel Jiménez, detenido pocos días después de la muerte de Loli Amaya, se encuentra en prisión preventiva. El fiscal lo acusa de dos delitos de robo con intimidación (por los que solicita cinco y cuatro años de cárcel) y de uno asesinato, por el que pide 19 años. También reclama que el acusado indemnice con 9.000 euros a los padres de Dolores Amaya Rodríguez y con 96.000 euros a su pareja.

El escrito de acusación relata que el procesado, con antecedentes penales no cumputables a efectos de reincidencia, atracó una tienda en Chiclana hacia las seis de la tarde del día del crimen. Entró en el establecimiento, ubicado en la calle Jesús Nazareno, se dirigió a la dependienta, le puso un cuchillo en el cuello y le exigió que le entregase el dinero que tuviese. La mujer le dio 150 euros. Entonces, el acusado le dijo: "Si me denuncias, te mato".

Fue sobre las nueve de la noche de ese día cuando Juan Manuel Jiménez acudió a su domicilio, en la calle Ramón y Cajal, cogió el mismo cuchillo que había usado en el atraco a la tienda y se fue camino de una colchonería situada en la calle Cuesta del Matadero, explica el fiscal. Allí, agrega, se puso una gorra, se tapó la cara con una braga de cuello, comprobó que en el establecimiento se encontraba únicamente la dependienta y luego se acercó a ella, le exigió que le entregase la recaudación y una vez que recibió parte del dinero, apuñaló a la joven. Loli Amaya recibió tres puñaladas y una de ellas fue mortal.

El fiscal indica en su escrito de calificación provisional que el procesado se deshizo después del cuchillo, que lo arrojó al río Iro, donde más adelante fue localizado por agentes de la Guardia Civil.

Loli Amaya residía en Chiclana y era natural de Conil. Se disponía a cerrar la colchonería en la que trabajaba cuando se produjo el atraco en el que perdió la vida.

La Guardia Civil investigó el crimen con apoyo del Cuerpo Nacional de Policía. El procesado fue detenido ocho días después. Juan Manuel Jiménez señaló a los agentes el lugar en el que había tirado el arma, según explicaron en su día fuentes de la investigación.

El juicio comenzará el próximo lunes en el Palacio de Justicia de Cádiz con la declaración del acusado. Lo interrogará primero el fiscal y después el abogado de la acusación particular. Finalmente, el abogado defensor.

Tras ese testimonio, comenzarán a pasar por el estrado los testigos, entre ellos los agentes que participaron en las pesquisas. La vista oral finalizará el próximo miércoles.

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