Las obras en el centro pasan factura

  • Comerciantes y empresarios de la calle Luna y alrededores están indignados por las molestias que causan los trabajos

Después de más de un mes de obras en la calle Luna, los comerciantes tanto de esta vía como de las colindantes no ocultan su indignación por las molestias que les están ocasionando los trabajos que están realizando en una época que para muchos de ellos es primordial para seguir tirando durante los meses de invierno.

A pesar de que los propietarios de estos locales sabían desde hace tiempo que este proyecto se iba a llevar a cabo tarde o temprano, nunca pensaron que los trabajos de semipeatonalización de la calle fueran a afectarles tanto. Muchos comerciantes coinciden en que el escaso número de obreros, que oscila entre los 4 ó 5, es insuficiente para una obra de tanta envergadura. Asimismo creen que deberían duplicar o triplicar la cuadrilla con el fin de que esta situación perjudique lo menos posible a los empresarios de esta zona.

Muchos de ellos esperan que esta semipeatonalización a la larga pueda compensar las pérdidas económicas que están sufriendo estas últimas semanas. Aunque en este sentido hay opiniones para todos los gustos, pues para algunos la semipeatonalización de la calle va a empeorar la situación del centro, ya que se han eliminado muchos aparcamientos. Para otros sin embargo va a ser decisivo, pues alegan que si tienen preferencia los peatones frente a los coches, vendrá más gente al centro.

El encargado de una tienda de bolsos, uno de los negocios más afectados afirma al respecto que "primero la crisis y ahora esto. Nuestras pérdidas ya rondan los 10.000 euros. Si esto hubiera sido como nos lo plantearon al principio, iniciándose las obras en invierno, no habría tantos problemas". A esto se le suma el inconveniente que tienen los proveedores que reparten en esta zona del centro, a los que les han quitado todas las zonas de carga y descarga, lo que sumado al difícil acceso a los comercios ha hecho que en alguna ocasión no hayan podido repartir por esta zona del casco antiguo de la ciudad, lo que ha supuesto que en algunas ocasiones los comercios se hayan quedado sin algún género para vender.

Otra de las molestias que les está ocasionando este proyecto es la suciedad que se acumula en los locales debido a la arena que levantan las máquinas y que arrastran los clientes hacia el interior de los comercios, así como el barro que se acumuló en la calle tras la rotura de una tubería de agua hace un par de semanas. La responsable de la tienda de golosinas La esquinita explica que "tengo que limpiar tres y cuatro veces al día el polvo de las estanterías por si viene una inspección de Sanidad". Al respecto, otro comerciante de la calle Luna comenta que "el día de la rotura de la tubería tuve que contratar a una limpiadora de cómo había quedado la tienda de barro. Les pedí responsabilidades , pero no me hicieron caso".

Los vecinos de la zona tampoco se quedan atrás en cuanto a las quejas. "Aquí viven muchas personas mayores. Hay días que no se puede pasar porque todo está lleno de piedras. Gracias a Dios no ha pasado nada hasta hoy", comenta indignada la inquilina de una vivienda próxima a las obras.

Asimismo los comerciantes alegan que esto es lo que hace que el turismo se aleje a otros puntos de la Bahía, pues entre el tráfico que se encuentran para acceder a la ciudad, el escaso aparcamiento y ahora las calles del centro levantadas hace que muchos se lo piensen antes de volver aquí. El encargado de uno de los bares aledaños a la calle afirma que "ni la pesca, ni el vino. El Puerto sobrevive gracias al turismo y se lo están cargando. Sólo se les pone impedimentos".

Por el momento los comerciantes más afectados sólo ven una parte positiva a todo esto, y es que para Navidades ya no les tocará a ellos sufrir las consecuencias de las obras.

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