Una mujer "con dependencia emocional, psicológica y económica"

  • La fallecida había acudido hace un año al Centro Municipal de la Mujer para exponer su situación

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Hace ahora un año que María Victoria Martínez decidió dar el primer paso para enfrentarse a la situación insoportable que vivía con su marido, quien, finalmente, acabaría con su vida en la tarde del martes en El Puerto. Concretamente, la víctima había acudido en febrero del año pasado al Centro municipal de Información de la Mujer -y no al Instituto Andaluz de la Mujer como se dijo ayer- para denunciar la actitud "machista y posesiva" de su esposo. No obstante, según comentó la edil de Igualdad del Ayuntamiento portuense, Hortensia Aguilar, en ningún momento denunció malos tratos ni agresiones, a pesar de que los técnicos que la atendían insistieran en la importancia de no ocultar hechos de ese tipo.

A los pocos meses se puso en contacto con las mediadoras sociales de la federación local de asociaciones de vecinos, a través del Consejo de la Mujer, para pedirles ayuda. Insistía en su voluntad de independizarse del marido y comenzó a participar en cursos y talleres que le sirvieran para encontrar la autonomía económica suficiente como para empezar una nueva vida, a sus 49 años de edad. Un curso de auxiliar terapéutico en geriatría le permitió mejorar su formación en la atención a ancianos, ya que de forma ocasional había colaborado en el piso asistido de Cruz Roja en El Puerto en los años 90. Las monitoras del curso recuerdan que María Victoria acudía al curso a espaldas de su marido, ya que él no veía bien que ella se relacionara con otras personas. No obstante, tampoco era una mujer que se prodigara hablando de su vida privada, al ser una persona "muy prudente" como recuerdan sus compañeras durante ese curso (en la foto inferior, del archivo de este periódico, aparece María Victoria en la entrega de diplomas, siendo Gago aún alcalde, en junio de 2007).

Las voluntarias que la trataron entonces coinciden en que María Victoria era una mujer con gran capacidad intelectual, educada y con ganas de empezar de nuevo. La mujer participaba estos días en un taller de autoestima. Las mediadoras sociales reconocieron en María Victoria una persona con "dependencia emocional, psicológica y económica", por lo que vieron indispensable que acudiera a un psicólogo y le proporcionaron una abogada.

Los trámites para el divorcio estaban ya en marcha, pero la agresión mortal de su marido evitó que se consumara. Algunas de las personas que la atendieron por aquel entonces apuntaban ayer que, el mismo día del homicidio, María Victoria había mantenido una cita con el juez que llevaba su caso, y que esto podría haber sido el detonante de la agresión.

El entierro de María Victoria se celebraba ayer en El Puerto en la intimidad familiar.

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