El laboratorio considera "muy improbable" la contaminación directa

  • La dirección del centro asegura que sólo la muestra recogida estaba contaminada

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La investigación interna abierta por la residencia tras los resultados de los análisis microbiológicos que detectaron la presencia de E.Coli concluye en que fue la utilización de unas pinzas de la cocina empleadas precisamente para recoger la muestra de comida que se llevó al laboratorio la que provocó la contaminación del alimento.

El propio laboratorio, en un informe de contraste, explica que "este microorganismo es un indicador de contaminación fecal reciente, siendo huésped constante del intestino del hombre y de los animales de sangre caliente y su presencia avisa de una manipulación higiénica deficiente del alimento". "La mayoría de las capas del E.Coli son inocuas -prosigue- pero hay algunas cepas patógenas para el hombre". Con todo, asegura el informe, los parámetros hallados en la muestra no suponen un riesgo para el consumidor.

El laboratorio considera "muy improbable" que la fuente de la contaminación procediera de "manos inadecuadamente higienizadas tras ir al aseo o manipular objetos sucios o materia prima sin tratar".

Más probable, según el informe, es que se trate de un caso de contaminación indirecta con una espumadera, cucharas de servicio u otros útiles de cocina que hayan estado en contacto anteriormente con la materia susceptible de presentar la contaminación fecal.

La verdura, la fruta sin lavar, los huevos frescos o la materia prima sin tratar -carne fresca, pollo o pescado- contienen este microorganismo. También las moscas.

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