El fiscal pide que vaya a un psiquiátrico un acusado de intentar matar a su abogado

  • La acusación sostiene que el procesado acudió con botellas de gasolina y una pistola y pegó fuego al bufete de El Puerto

El fiscal solicita el internamiento en un centro penitenciario psiquiátrico por un tiempo de 21 años para un acusado de tratar de asesinar a su abogado cuando el 18 de julio de 2006 acudió al bufete, ubicado en El Puerto, armado con dos cócteles molotov y una pistola y, tras una sucesión de fallos en su intento de causar una explosión y de disparar el arma, acabó pegándole fuego al despacho. El letrado había tramitado una pensión no contributiva para el procesado y éste le guardaba un notorio resentimiento porque consideraba que sus intereses no habían sido convenientemente tutelados, según explica el escrito de acusación provisional, que reclama la aplicación de una eximente incompleta de alteración mental.

El acusado, J.M.D.O., fue detenido por la Policía en el lugar de los hechos. El incendio no provocó heridos y tampoco la actuación del procesado, a quien un cliente del despacho de abogados logró arrebatar una de las botellas de gasolina que trataba de hacer explotar en el inmueble, relata el fiscal, que imputa al acusado cuatro delitos: tentativa de asesinato, incendio, amenazas y tenencia ilícita de armas.

El juicio ha sido señalado por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cádiz para el próximo día 22. El escrito de acusación del fiscal relata los hechos como sigue. Todo comenzó hacia las siete y media de la tarde, cuando el procesado se dirigió al despacho de abogados ubicado en la calle Virgen de los Milagros de El Puerto. El hombre acudió con la excusa de llevar unos documentos y se quedó en la salita de espera junto con otros clientes.

"Me vais a perdonar, lo siento por ustedes", les dijo al cabo de un rato a quienes le acompañaban en la estancia. Entonces sacó de su chaqueta una botella llena de un líquido que resultó ser gasolina, lo que inmediatamente puso en alerta a una de las personas que se encontraban allí: la botella tenía un tapón especial rojo y en el gollete iba anudado un mechero. Esa persona entendió que aquello era un cóctel molotov y que el procesado pretendía provocar una explosión, así que forcejeó con él y consiguió arrebatárselo.

A continuación, el acusado sacó una pistola Star de 9 milímetros, en perfecto estado de funcionamiento y cargada con tres cartuchos, y la empuñó. También sacó otra botella de gasolina como la anterior.

Otro cliente del despacho intentó entonces mediar con el procesado y tranquilizarlo, pero la respuesta del acusado fue arrojar la botella contra el suelo. El cóctel molotov no explotó, pero la botella se rompió y derramó la gasolina en el suelo. Ante el nuevo fallo, el hombre tiró de pistola y anunció: "Os voy a disparar".

Tampoco así tuvo éxito. "Vais a tener suerte, que se me ha encasquillado", les dijo a los presentes.

En ese momento, el procesado vio a su abogado y se volvió más agresivo. El letrado intentó coger del brazo al acusado y acompañarlo fuera del local, pero éste decidió intentarlo de nuevo. "Pues no vais a tener tanta suerte", dijo, y entonces sacó del bolsillo un encendedor con el que prendió fuego a la gasolina derramada en el suelo. Pese al incendio que se originó inmediatamente gracias al efecto potenciador de la gasolina, nadie resultó herido.

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