"Estos días he pasado mucho miedo y todavía tengo sed"

  • La británica relata con ayuda de su marido el susto y agradece al pueblo su reacción

Rhoda Marie Bremner, la mujer británica que desapareció el martes cuando salió a andar por los alrededores de El Gastor, se recupera ya en su domicilio después de haber estado tres días perdida sin víveres en el monte.

"Qué susto". "Tengo sed". "Gracias a todo el pueblo". Estas tres frases resumen la odisea que ha sufrido esta escocesa, de 53 años, nacida en Edimburgo y residente en El Gastor, que insistentemente pronunciaba ayer cada vez que uno de los vecinos del pueblo se acercaba hasta su domicilio, el número 12 de la calle Las Pitas, para festejar su encuentro.

La mujer se cayó la misma mañana del martes en una zona del Tajo de Algadín cuando paseaba y no pudo reanudar la caminata. Fue localizada a las ocho y media de la tarde del jueves cerca de un caserío en ruinas después de tres días de búsqueda insistente por parte de la Guardia Civil y de más de un centenar de vecinos del pueblo, que peinaron prácticamente todo el término municipal.

Marie relata que decidió salir a caminar por la zona con la mala fortuna de tener una caída que la inmovilizó y la desorientó. Como consecuencia del impacto, tuvo contusiones en una cadera y en algunas partes del cuerpo, lo que le impidió seguir andando. Sólo pudo dosificar la pequeña botella de agua que llevaba encima con pequeños sorbos y guarecerse de las altas temperaturas en una cavidad del terreno. Así pasó tres largos días, con dos eternas noches, hasta que el dispositivo de búsqueda la halló ayer descendiendo por su propio pie. Estaba magullada y deshidratada por el calor que ha soportado.

"Es un milagro", asegura esta mujer con una amplia sonrisa y sin despegarse prácticamente de su esposo Roger, quien la ha buscado estos días hasta la extenuación. Probablemente sus conocimientos en salud por su profesión como enfermera han sido de gran ayuda para su propia supervivencia. Así, su esposo relata que cuando en la segunda jornada no tenía ni una gota de agua "contaba hasta doce para olvidarse de la sed" o "respiraba profundamente cuando se tomaba el pulso y estaba acelerado". Sin víveres, comenzó a chupar hierbas para mantenerse. "He pasado mucho miedo y aún tengo sed", afirma Marie, que ayer no se cansaba de beber agua.

Si el calor la abrasaba de día, las dos noches a la intemperie en la cima, a más de 700 metros de altitud, fueron también muy duras con el frío y el sonido de las alimañas.

Marie dice que durante su pequeño calvario supo que la estaban buscando. De hecho, recuerda que veía el helicóptero de la Guardia Civil pero no tenía fuerzas para salir de su ubicación. Ahora, todas las palabras de agradecimiento son pocas para ella y su marido con el pueblo de El Gastor, cuyos vecinos demostraron desde el primer momento su ayuda y solidaridad con esta familia.

"Nos han ayudado mucho. Después de que se cumpliera la segunda noche pensé que ella no estaba viva", asegura el marido. En esos duros momentos hasta El Gastor viajaron también tres familiares.

La accidentada se recupera en estos momentos en su casa ya que no ha necesitado hospitalización. El matrimonio es muy conocido entre la vecindad gastoreña. Su domicilio fue ayer un continuo goteo de visitas. Los regalos y los abrazos fueron la tónica. Todos querían participar de este final feliz.

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