El desarrollo del Barrio Alto depende de la desaparición de la infravivienda

  • La Concejalía de Vivienda trabaja con datos socioeconómicos obtenidos en 2005, en los que se apunta la existencia de 140 pisos sin electricidad y 125 sin agua corriente en el centro de la ciudad

La dificultad de acceder a una vivienda digna con que se encuentran los jóvenes o las personas con escasos recursos es un asunto palpable en la ciudad desde hace tiempo. Y los partidos políticos se esfuerzan en garantizar este derecho recogido en la Constitución, tal y como apuntaron en el debate celebrado el pasado lunes en el instituto Santo Domingo ante alumnos de Bachillerato. Sin embargo, el término "vivienda digna" también tiene una estrecha relación con aquellos hogares que no reúnen las mínimas condiciones de habitabilidad para sus inquilinos. Y esta es una cuestión básica en el centro de la ciudad, y más concretamente en el Barrio Alto, donde se concentra el mayor número de las consideradas "infraviviendas".

Actualmente, la Concejalía de Vivienda maneja datos socioeconómicos obtenidos en 2005 por la Utedlt de El Puerto de Santa María (dependiente de la Consejería de Empleo de la Junta) para afrontar la redacción de un proyecto integral para mejorar esta zona degradada de la ciudad, e incluirlo en el llamado Plan Urban, que contaría, en caso de ser aceptado, con unos 10 millones de euros provenientes de fondos europeos.

En dichos datos socioeconómicos sobre el Barrio Alto, se menciona la existencia de 76 viviendas sin energía eléctrica, 99 sin agua corriente y 347 sin retrete. El estudio suma también aquellas casas del Barrio Bajo (entre la calle Larga y la ribera), con lo que en total, en la ciudad hay 140 sin electricidad, 125 sin agua y 498 sin retrete. Sin embargo, el informe puntualiza que de las 125 casas sin agua corriente, 117 la tienen en alguna zona común del edificio (el resto no tiene agua en absoluto), ya que en el Barrio Alto existen muchos edificios conocidos como patios de vecinos, donde el baño es común para todos los inquilinos. Lo mismo pasa con los retretes: de los 498 pisos sin él, 386 lo tienen en el exterior y 107 carecen de él. Igualmente, de las 6.000 casas que hay entre el Barrio Alto y el Bajo, 192 no tienen cocina.

Los datos de este estudio tienen ya casi tres años de antigüedad, pero, como apunta el edil de Vivienda, Antonio Jesús Ruiz, "desgraciadamente no han variado demasiado". De hecho, en 1996, en el avance del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico (un documento que nunca llegó a entrar en vigor) se indicaban unas cifras muy similares a las actuales. No obstante, Ruiz ha señalado la necesidad de actualizar los datos para el mencionado proyecto para el Plan Urban. De la misma manera, según un estudio realizado para el PGOU,publicado en 2002, se contabilizaban en el centro 1.500 viviendas en mal estado, 150 inmuebles con problemas de hacinamiento y unos 800 que permanecían vacíos.

El estudio de 2005 reseña, a rasgos generales, que la "gran mayoría de las edificaciones precisan de obras de adecuación o rehabilitación", e indica que las actuaciones más urgentes son las situadas más al norte; es decir, los alrededores de José Antonio y la Vid.

En los últimos años, la única actuación de grandes dimensiones para la rehabilitación del Barrio Alto ha sido la demolición de los pisos de Santa Clara, que apenas han llegado a los 10 años de vida.

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