Los corales de la desembocadura

  • Un análisis de las especies coralinas que sobreviven en las aguas turbias sobre el lecho rocoso del Guadalquivir

En el lecho marino rocoso de la desembocadura del Guadalquivir hay corales de diversas formas y colores, pero dado que este estuario es uno de los de aguas más turbias del mundo por la cantidad de partículas que mueve en suspensión, esos corales no se ven con facilidad.

Avanzar en la comprensión de estas especies que sobreviven en aguas tan turbias ha sido el objetivo del proyecto de investigación en el que participan las Universidades de Sevilla, Huelva, Cádiz y Málaga, así como el CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), coordinados por el Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla. El estudio, publicado en la revista Chronica naturae -impulsada por biólogos de la Universidad hispalense-, detalla los resultados preliminares de las prospecciones con equipo de buceo autónomo realizadas en julio de 2014 en el litoral de la desembocadura del Guadalquivir que se extiende hasta el puerto de Rota.

La Autoridad Portuaria de Sevilla financia este estudio, que se enmarca en el proyecto integral para el avance en el conocimiento del funcionamiento del sistema del estuario del Guadalquivir.

El estudio contiene imágenes de las especies halladas: numerosos corales y esponjas, principalmente que viven en ambientes de coralígeno mediterráneo, y especies propias de áreas marinas con buen estatus de conservación, como es el caso del coral candelabro o la gorgonia gigante.

Algunas son de notable valor ecológico por su rareza, por su grado de amenaza, o por presentar requerimientos ecológicos exigentes. Las que tienen algún tipo de protección son el coral naranja (Astroides calycularis), que figura en el Catálogo Español de Especies en Régimen de Protección Especial, y la esponja tubular amarilla (Aplysina aerophoba), especie amenazada incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. También hay colonias de la gorgonia de mayor tamaño del Mar Mediterráneo y Atlántico oriental que llega a alcanzar dos metros de altura (Ellisella paraplexauroides) y es muy rara de encontrar, y otros Cnidarios -especies que alternan en su ciclo vital una fase pólipo y otra medusa- como el coral candelabro (Dendrophyllia ramea) y el coral amarillo (Parazoanthus axinellae).

Los investigadores señalan que "lo más notable fue el hallazgo de especies frecuentes en áreas marinas con aguas claras, asociadas a buen estatus de conservación", como la gorgonia gigante, el coral naranja y la esponja tubular amarilla. Y que el coral candelabro abundaba más que en otras áreas marinas del ámbito regional de estudio. El estudio deja claro que esta zona de la desembocadura "no es adecuada para realizar inmersiones (de buceo) normales de tipo recreativo con el objetivo de contemplar paisajes amplios". Sin embargo, sí propone que se ofrezcan estas localizaciones como puntos de buceo con características singulares para los aficionados a este deporte por la alta abundancia de colonias del coral candelabro y otras especies detectadas a una profundidad inferior a la habitual para estas especies. Y se concluye que en estos puntos el estuario tiene las características ecológicas de zonas de mayor profundidad.

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