Un centenar de comercios secunda la protesta contra el tranvía por Real

  • La movilización propuesta por Emproa consiguió cerrar tiendas, hoteles y bancos durante dos horas en el casco histórico · Puestos del Mercado y afectados de Montañeses de La Isla también se sumaron

Doce en punto en el reloj, hora comercial punta. Inesperadamente, algunos establecimientos cierran sus puertas al público. La explicación se encuentra tras las ventanas de muchos de ellos, escrita en un panfleto azul. Protestan contra el tranvía, contra su paso por la calle Real, contra las obras que comenzarán en pocas semanas. Creen que les perjudicarán y por eso se han sumado a la convocatoria realizada por el colectivo de Empresarios y Profesionales Asociados (Emproa), una convocatoria que les invitaba al cierre de sus negocios durante dos horas, hasta la hora de comer. También les pedía que manifiesten su rechazo con su presencia a las puertas de los mismos, muchos de ellos mostrando los carteles colgados a sus espaldas.

El seguimiento de esta movilización ha sido, a juicio del presidente de este colectivo, Juan Antonio Núñez -quien ayer paseaba por el casco histórico comprobando su grado de incidencia-, un éxito rotundo ya que casi el cien por cien de los convocados había respondido al llamamiento, lo que suponía casi un centenar de establecimientos cerrados, así como el colectivo de los taxistas, que evidenció su respaldo congregándose en la parada ubicada a los pies de la Iglesia Mayor.

Difícil tarea la de comprobar los datos ofrecidos por Emproa, aunque lo cierto es que un simple paseo por la calle Real servía para certificar un respaldo suficiente a la movilización. Pastelerías emblemáticas como La Victoria cuyos empleados, en la puerta, explicaban su miedo a perder el empleo durante las obras, "tanto la actuación como la peatonalización van a impedir el acceso de muchos clientes que venían en coche hasta aquí" , comentaban.

Muy cerca de ésta, una tienda de deportes, cuyo propietario apuntaba a la Ronda del Estero como la mejor opción para el desarrollo de la localidad. Una propuesta que comparte con el presidente de Emproa, quien además sugiere que, de ser imposible trasladar la circulación a la Ronda, al menos tranvía y tráfico rodado compartan tránsito por la principal arteria de la ciudad.

Pero la movilización, además de proponer alternativas, exigía información para los comerciantes afectados, datos que dependen del Ayuntamiento y de la Junta, que aclaren su situación durante las obras y también cuando este nuevo medio de transporte circule. De hecho, muchos de ellos desconocían detalles del proyecto como la existencia de horarios de carga y descarga o incluso la velocidad de circulación urbana del tranvía. Información que es necesario dar, para aclarar dudas y aplacar temores.

Es lo que reclamaba precisamente un detallista del Mercado Central, que se había sumado a la movilización por solidaridad con el resto de hosteleros, aunque no se mostraba en contra de este medio de transporte. "Cierro por solidaridad con ellos, porque necesitamos información", apuntaba. Por su parte, los vecinos de Montañeses de La Isla, en la otra punta de la ciudad, también se hicieron notar cortando el tráfico en la que pedían además otra solución a la del derribo de sus fincas. Quien no se sumó a la protesta fue la asociación de comerciantes del centro, Acosafe, tal como expresó en un comunicado.

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