Ni un caso perdido

  • La Delegación de Educación de Chiclana es pionera y referencia en la prevención y tratamiento del absentimo escolar

María (nombre supuesto) era, a ojos vista, lo que se llama un caso perdido. Problemática más que conflictiva, desmotivada más que perezosa. De cómo esta niña pasó, al cabo de dos años, de no ir a clase a obtener el premio de excelencia que otorga el Ayuntamiento de Chiclana al mejor expediente habla esta historia de absentismo y de técnicos y profesionales que se empeñan en curar sus efectos después de diagnosticar sus causas.

El Ayuntamiento chiclanero está considerado una referencia en el tratamiento del absentismo escolar. Lo dicen los propios integrantes del Equipo de Intervención en Materia Educativa y de Menores ("nos llaman de otros municipios para que les digamos cómo hacer las cosas"), y esta es una de esas ocasiones en las que está bien presumir de una labor, que lleva a cabo desde hace 17 años y en la que sólo se puede hablar de éxito porque cada caso resuelto es un triunfo. Y que un chaval falte a la cita con su futuro en clase es el gran fracaso que termina llevando al fracaso escolar y a la exclusión social.

Y por eso Angie, la técnica chiclanera de educación, se emociona contando la historia con final feliz de María, relatando la culminación de unos programas que también y con tanto entusiasmo explica su compañera Elisabeth, las dos contando ante una mesa lo que se practica en pupitres, en patios de recreo, en la calle e incluso en comisarías y ante los jueces cuando no hay más remedio. Todo eso es la lucha contra el absentismo, y en esa batalla están estos técnicos chiclaneros desde el año 2000 y, recalcan, "con los diferentes equipos de gobierno que ha habido, fueran del color que fueran". Las dos destacan el importante papel que protagonizó en este proceso la 'fundadora' de todo esto, la educadora Aurora Bernal, coordinadora del Equipo, que en la actualidad componen sólo mujeres.

Un alumno absentista se considera tal cuando las faltas a clase sin justificar al cabo de un mes alcanzan el número de 5 días lectivos en Educación Primaria y 25 horas de clase mensuales en Secundaria Obligatoria. "Los centros son importantísimos en esta labor, ellos son los que detectan el problema", dicen Eli y Angie. Son ellos los que lanzan la primera alarma, comunicando el caso a Inspección. En aquel curso 2000-2001, el Equipo Municipal de Absentismo Escolar trató 59 casos de absentismo, cifra que ha ido oscilando según las circunstancias de población o natalidad sobre todo. El máximo pico negativo se produjo en el curso 2002-2003, en el que se llegaron a derivar 136 casos. La media en estos cinco últimos se ha instalado en los 86 casos. Desde que empezó a funcionar, el equipo ha trabajado en 1.295 casos.

¿Significan mucho estas cifras? Sí, claro, indican cosas, pero el panorama se divisa mejor cogiendo distancia. Así, los números que facilita la Delegación de Educación de Chiclana relativos al pasado curso no permiten caer en el pesimismo: sólo un 0,73% de la población escolar, cuantificada en 13.383 estudiantes, es considerada absentista, 98 casos en educación obligatoria y 3 en infantil, menos de uno cada cien niños.

Y al mismo tiempo, y mejor, que las cifras, el relato del trabajo que hace el equipo ayuda a apreciar su importancia. El proceso arranca con la notificación del centro a la Delegación Municipal cuando detecta un caso de absentismo. Es muy diferente si se habla de educación Primaria o Secundaria. En el primero de los supuestos, siempre se actúa sobre la familia, a quienes se considera responsables absolutos de la educación de sus hijos, y por tanto, de que no acudan a clase. "Son casos de despreocupación, de familias desestructuradas o con graves problemas económicos o de formación".

De entrada, se intenta resolver dentro de este ámbito familiar, advirtiendo los técnicos a los padres de la obligatoriedad de escolarizar, y haciendo un seguimiento. Si tras este intento, persiste el problema, interviene la Policía Local, "que expone los mismos argumentos, pero ya con el uniforme, que siempre impone más". Y si esta acción tampoco da resultado, se produce una segunda intervención policial, que elabora un atestado junto con la técnica y lo pasa a la Fiscalía de Menores de Cádiz.

El asunto ya toma ahí unos tintes serios, puesto que puede acabar con condena de cárcel para los padres. "Lo que queremos siempre -aseguran en la Delegación chiclanera- es que se regularice la situación y, por eso, cuando ya no hay otra forma de lograrlo se acude a la Justicia. En lo que va de curso, ya hemos presentado 10 casos de niños, pertenecientes a cinco unidades familiares, cuatro casos más que en el primer trimestre del año pasado". Precisamente en el curso 2016-17 se produjeron dos sentencias condenatorias de 3 meses de prisión y pago de costas judiciales. "Lo normal es que se suspenda la pena de privación de libertad por un periodo de dos años, condicionado a que los condenados no delincan en ese periodo". Desde que está funcionando el equipo ha habido 15 sentencias condenatorias, y actualmente se está a la espera de que se resuelvan seis casos de cinco unidades familiares.

En los casos que afectan a los alumnos absentistas de Secundaria, ya se entiende que la responsabilidad no es de los padres, y por lo tanto la acción va dirigida a los propios escolares. "Los mismos policías -nos cuentan- dicen que ellos no pueden ir por las casas de Chiclana levantando a todos los que no quieran ir al instituto, y tienen razón. Ahí debemos acudir a programas de prevención, como los que enseñan a controlar emociones, la educación en valores, a conocer las consecuencias judiciales de ciertos actos; y de reinserción, como los que adaptan las horas y los días de clase a los intereses, talentos y necesidades de los chavales problemáticos o el exitoso proyecto que alterna horas de clase con una formación profesional práctica en una empresa.

"Nunca elogiaremos bastante -dicen- la importantísima colaboración de unas 50 empresas chiclaneras, que participan por pura voluntad solidaria. Ahí se les da esa segunda oportunidad que es tan importante para reengancharse a la sociedad, con el talento de cada uno, a aprender la convivencia, el control, el lenguaje, la madurez". La segunda oportunidad.

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