El Estado blinda el Estrecho pero estudiará las eólicas en Trafalgar

  • La ampliación del espacio no apto para los parques marinos no afecta a los proyectos gaditanos · La Administración desestima alegaciones de ayuntamientos y colectivos y analizará los planes uno a uno

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El Gobierno ha blindado el Estrecho de Gibraltar para la instalación de parques eólicos marinos pero mantiene, por ahora, la clasificación de Trafalgar como zona con posibilidades de explotación de esta energía renovable, tal y como quedó definida en diciembre en el primer informe para regular el sector en España.

La decisión del Estado se produce después del estudio de las alegaciones de 86 administraciones públicas, organizaciones sociales y promotores al Estudio Estratégico Ambiental del Litoral para la Instalación de Parque Eólicos Marinos. De entre los requerimientos, el Gobierno sólo ha aceptado hasta el momento ampliar el espacio no apto para la instalación de aerogeneradores a todo el Estrecho de Gibraltar: desde el Peñón hasta una hipotética línea entre los cabos de Trafalgar (Barbate) y Espartel (Marruecos), según recoge el último documento de estudio ambiental firmado por Industria, Medio Ambiente y Pesca el 5 de marzo. "Se decide ampliar la zona de paso del Estrecho por su importancia para las aves migratorias [...] La decisión se respalda en estudios realizados desde hace más de 30 años", señala el estudio.

El límite original trazado por el Gobierno descartó las turbinas eólicas hasta el Cabo de Gracia, en el término municipal de Tarifa, para no interferir en la navegación de buques ni en las rutas migratorias de aves y cetáceos.

La nueva delimitación en el Estrecho, como la original, no afecta a ninguno de los proyectos de parques off-shore presentados para la costa de Cádiz, que se emplazan en paralelo a La Janda, al oeste de Trafalgar, y no al sur, espacio que queda ahora excluido del futuro mapa eólico marino.

Los productores con intereses en las aguas gaditanas ya habían valorado las dificultades de instalación de las turbinas eólicas en el Estrecho, el corredor con con mayor incidencia del viento pero también uno de los enclaves con mayor tráfico marítimo del mundo. "Este nuevo paso de la Administración sigue demostrando que nuestra planificación es pormenorizada, correcta y respetuosa con los usos del mar, fruto de años de trabajo. Se confirma que el proyecto está situado en un lugar en el que no afecta ni a las migraciones de aves y de cetáceos, ni al tránsito de barcos", opinó ayer César del Campo, responsable de la iniciativa Mar de Trafalgar, respaldada por Acciona con la previsión de alcanzar una potencia de 1.000 megavatios (MW) con 278 turbinas a más de 14 kilómetros del litoral jandeño.

La memoria ambiental del 5 de marzo, informe previo a la presentación del mapa eólico definitivo de las costas, mantiene intactas las posibilidades de que Trafalgar se convierta en espacio de instalación de aerogeneradores porque la costa sigue clasificada como "zona con condicionantes medioambientales" -aquellos espacios en los que los efectos o conflictos de los parques debetán sera analizados en la fase posterior de diseño del proyecto-.

El documento da un paso más en esta dirección al desestimar, por primera vez, las reclamaciones presentadas por las agrupaciones de pescadores y por administraciones locales y provinciales para que Cádiz quede excluido del mapa de explotación eólica.

En su análisis de las alegaciones recogidas en los procesos de consulta previa y de información pública del primer estudio, el Gobierno reseña que no se han aportado datos suficientes como para vetar la instalación de aerogeneradores en todo el litoral de la provincia. Según razona el documento, las posibles afecciones de los parques eólicos deberán determinarse analizando de forma específica y detallada cada proyecto, a través de herramientas como la preceptiva evaluación de impacto ambiental. Con estas evaluaciones en mano, Industria sí estará capacitado para decidir si aprueba o rechaza cada plan de energía renovable en el mar.

Tres consorcios, liderados por los gigantes Acciona, Iberdrola y Capital Energy -también promotora de la planta de biodiésel de La Cabezuela- ya han presentado formalmente a la Administración sus proyectos para instalar parques de energía eólica frente a Trafalgar. Las propuestas suman más de 2.300 MW de energía no contaminante, superan en potencia a la térmica de Arcos (1.600), y aspiran a situar a Cádiz al frente de esta industria en Europa.

El futuro de estos planes, entre el respaldo de empresarios y ecologistas y la oposición de pescadores y ayuntamientos costeros de La Janda, está ahora a expensas del mapa eólico marino definitivo de Industria, que se presentará en este arranque de legislatura. Aunque el Gobierno de Zapatero se reserva la última palabra sobre los aerogeneradores en aguas de Cádiz, todos los pasos administrativos superados hasta ahora coinciden en el mismo posicionamiento: Industria quiere estudiar a fondo cada proyecto eólico antes de tomar decisiones.

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