Una biocasa en paz con el medio ambiente

  • La oferta turística de la Sierra se amplía con un alojamiento bioclimático La reutilización de materiales y la eficiencia energética, sus atractivos

La oferta turística de la Sierra de Cádiz se abre a la construcción bioclimática. El Aljibe, una biocasa ubicada en Benamahoma, amplía el mercado turístico como alternativa de casa rural de alquiler destinada a un público respetuoso con el entorno e interesado en que su elección vacacional cumpla con todos los estándares ambientales.

Esta vivienda rural es de las primeras experiencias bioclimáticas en el parque natural de la Sierra de Cádiz, que viene a inaugurar una nueva línea de alojamientos turísticos acorde con el medio ambiente. En este empeño, está la mano de sus propietarias, Mercedes Sousa y su hija Blanca, quienes han configurado una ecocasa que aspira a ser un ejemplo de eficiencia energética acorde con el parque natural que la acoge orientada a un turismo "que cada vez demanda más este tipo de apuestas" sostienen.

Además, el proyecto constructivo va mucho más allá porque pone encima de la mesa la necesidad de fomentar la rehabilitación de casas antiguas, en el espacio rural, como ha sido el caso de El Aljibe, reutilizando materiales como el corcho, la teja, la paja, o restos de poda que son el fundamento para abrir la mano a nuevas posibilidades económicas y nuevos oficios.

El Aljibe es, a juicio de sus dueñas, una apuesta por estos retos. Y desgranan, por ejemplo, que toda la vivienda, con sus muros y cubierta, está aislada con planchas de corcho procedente del Parque Natural de Los Alcornocales. La cubierta es de teja árabe antigua, reutilizando las que tenía en un principio la casa.

Los nuevos cerramientos se han proyectado con fábrica de bloque compuesto de arcilla, cal hidráulica y fibra de cáñamo. Y por su parte, en la carpintería se ha utilizado material reciclado de derribo como vigas y puertas mientras que en las ventanas, que son de nueva construcción, se ha cogido madera, también, de derribo. En cuanto a la calefacción, la casa tiene una caldera de pellets (combustible a base de restos de poda o carpintería) con distribución de aire caliente a todas las habitaciones de la vivienda. "Si unes el corcho, el adobe, los restos de poda, ves que hay un montón de posibilidades de elementos que se están casi desechando y se pueden utilizar para construir. Si se fomentara más la rehabilitación en el Parque Natural de Grazalema estaríamos generando nuevos usos para estos productos autóctonos. Y encima estaríamos abriendo nuevas posibilidades económicas a la población local", cuentan las propietarias del inmueble, que utilizan las nuevas tecnologías como Internet para ofrecer su alojamiento, a través de www.biocasa-benamahma.com.

Mercedes y Blanca añaden que el planeamiento de la construcción ha tenido en cuenta las condiciones climáticas de la zona y la orientación propia de la vivienda, para conseguir mayor eficiencia energética. Así, teniendo en cuenta la generosa pluviometría de la Sierra grazalemeña, se ha instalado un aljibe en el patio inferior que surte al wc y a una pequeña huerta tradicional que han adecuado en la parte trasera de la morada. Las dueñas quieren un óptimo aprovechamiento de la energía solar, con lo que la distribución de las habitaciones están condicionados a ella. "El salón se ha instalado en el piso superior, orientado hacia el sur, para aprovechar al máximo la luz y la energía solar, sobre todo en invierno. El piso bajo se ha dedicado a los dormitorios, con menos luz pero con un perfecto aislamiento. Así se ha conseguido que la casa sea fresca en verano y acogedora en invierno", dicen. Además, han incorporado un sistema de aprovechamiento de la energía solar para calentar el agua basado en un panel solar termodinámico. Con todos estos mecanismos, esta biocasa puede tener un ahorro energético de casi un 80 por ciento.

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