La autopsia constata que Manuel recibió cien puñaladas

  • La viuda del apuñalado en Sanlúcar, en prisión incondicional, es ambidextra

Finalmente, no fueron 68 sino más de cien las puñaladas que recibió Manuel Gil Palacios, el vecino de Sanlúcar de 55 años que murió el pasado 9 de enero desangrado en la bañera de su domicilio, en la calle Descalzas, 16. Así lo ha constatado el informe de la autopsia practicada a su cuerpo, el que motivó que hace una semana la juez al cargo del caso dictara prisión incondicional para su viuda, Caridad M. C., de 50 años, como presunta autora de un delito de homicidio.

Álvaro Mora, abogado de la madre y el hermano de Manuel, que han decidido ejercer la acusación particular en el caso que ha conmocionado a la localidad, avanzó ayer a este diario algunos de los pormenores de la autopsia, un exhaustivo informe que establece sin ningún género de duda que Manuel falleció de manera violenta. Según explicó el letrado de la familia directa de la víctima, muchas de las incisiones que presentaba el cuerpo de Manuel (que fueron realizadas empleando un cuchillo de cocina y unas tijeras de las que se utilizan de manera habitual para cortar el pescado) se localizaban en manos y brazos, lo que evidencia a las claras que intentó defenderse de la mortal agresión. Tal fue la fuerza empleada en los golpes que le propinaron que algunos de los tendones de las manos estaban completamente seccionados.

Varias de las puñaladas, prosiguió el abogado, le afectaron a órganos vitales como el corazón y uno de los pulmones. El cuerpo de Manuel, que fue hallado sentado en la bañera y completamente cubierto de sangre, presentaba además bastantes pinchazos en el cuello, en la región pectoral y en el hombro izquierdo, "signos inequívocos de que no se los pudo practicar él". Por último no presentaba heridas en las piernas, aunque sí una puñalada de importancia en la ingle.

El representante legal de la familia de Manuel, al tiempo, desveló que su viuda, única imputado hasta el momento, es ambidextra. "Ella ha manifestado que tiene destreza con las dos manos", agregó el letrado, un extremo que había podido ser ya comprobado con las pruebas y análisis encargados para esclarecer el asunto.

Así las cosas, para la familia de Manuel podría haber "indicios de asesinato", una petición que no descartan realizar en función de los resultados que arrojen nuevas pruebas que han solicitado al Juzgado, aclaró Álvaro Mora.

Ayer, en el Juzgado prestaron declaración nuevos testigos, no directos pero cuyos testimonios, a juicio del letrado de la familia de la víctima, podían arrojar luz sobre este extraño crimen. Y es que en el entorno familiar de Manuel están convencidos, desveló el letrado, que Caridad (que sigue manteniendo su inocencia) ha inducido a pensar que su marido se había quitado la vida con sus diversas declaraciones, apuntando a que "se encontraba cada vez más triste, con más melancolía y que no salía a causa de su enfermedad, aunque no estaba tan enfermo".

También la viuda declaró que Manuel se llevó al baño fotos de su hijo (guardia civil de profesión, que vivía con el matrimonio) y de los dos el día de su boda, aunque en el reportaje fotográfico que la Policía realizó el día que se halló el cadáver (cuando el forense estableció el suicidio como la causa de la muerte) "esas fotos no aparecen", recordó el abogado.

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