Ocho años de prisión por un triple homicidio imprudente

  • Una operación para introducir en un coche a inmigrantes ocultos acabó con tres muertos por asfixia en San Roque

La sección algecireña de la Audiencia Provincial ha condenado a ocho años de prisión a M. H. al considerarlo el organizador de una operación para introducir de manera irregular a inmigrantes ocultos en una furgoneta y que acabó en tragedia en Guadiaro al morirse tres de ellos por asfixia.

El Ministerio Fiscal llegó a solicitar veinte años de cárcel. Ocho por un delito contra los ciudadanos extranjeros, doce por los tres delitos por homicidio imprudente (cuatro años por cada uno de los tres fallecidos), seis meses por lesiones y doce meses de multa por omisión de socorro. La sala ha resuelto una pena de ocho años por homicidio por imprudencia en conexión con un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. La Audiencia considera que el ahora condenado participó en aquella operación fatídica y sostiene que con las pruebas practicadas, como la del coche, queda acreditado que trató de introducir a los inmigrantes de manera irregular.

Los hechos ocurrieron en 2004 cuando un ciudadano encontró aparentemente acostadas a cuatro personas en la puerta del bar Merci, situado en uno de los accesos a Guadiaro, en una cuneta junto al kilómetro 134 de la A-7. Avisó a la dueña del establecimiento quien, junto a su marido, salió a mirar y se encontró con tres jóvenes magrebíes muertos y un cuarto en estado muy grave. Quince días estuvo hospitalizado en La Línea el superviviente, que llegó con un gravísimo cuadro de insuficiencia respiratoria unida a una grave hipotermia. Logró salir adelante y ofrecer detalles que pusieron a los agentes investigadores sobre la pista de los conductores del vehículo.

En la vista celebrada el pasado 17 de abril, el hombre de origen marroquí que se sentó en el banquillo de los acusados negó que fuera el organizador de aquel viaje, hasta tal punto que no reconoció ni su propio documento de identificación.

De manera diferente declaró A. B., que testificó por videoconferencia y que señaló al ahora condenado como el conductor de aquel vehículo. A. B. era hermano de uno de los inmigrantes que perdió la vida. En aquella furgoneta viajaban tres personas en la cabina y en un doble fondo preparado para cinco se trasladaron seis desde Tánger hasta San Roque. Luego aparecieron tres de ellos muertos y el cuarto, en estado grave. La mercancía entre la que iban era de artesanía.

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