Los almadraberos reactivan su oposición a los molinos marinos

  • El sector continuará exigiendo a los promotores eólicos garantías de que los parques no afectarán a la actividad

Sumido en una crisis provocada por la sobreexplotación pesquera que ejerce implacable una creciente flota industrial internacional que se mueve al borde de la legalidad, cuando no de pleno en el mar de la piratería; agobiado por las cuotas de captura impuestas por un plan de recuperación del atún rojo de escaso cumplimiento y con unas pérdidas acumuladas de millones de euros en los últimos años, el sector almadrabero gaditano continúa viviendo un momento difícil. E insiste en que no está dispuesto a soportar trabas añadidas que pongan en peligro el mantenimiento de un negocio, de una forma de vida, que genera 400 empleos directos, unos 200 indirectos y más de un millar derivados, con un evidente peso social en una zona deprimida como el litoral de la Janda.

En este contexto, los almadraberos creen que la instalación de parques eólicos marinos en plena ruta migratoria de los atunes sería la puntilla para una actividad empresarial tradicional y sostenible. Sólo la mantienen en pie cuatro o cinco familias de la zona gracias a la pujante avidez de maguro del mercado japonés y al reciente interés gastronómico nacional y europeo por los exquisitos productos del cerdo ibérico del Estrecho.

Representantes de la Organización de Productores Pesqueros de Almadraba Número 51 (OPP 51), que agrupa a las cuatro almadrabas caladas en el litoral gaditano (Conil, Barbate, Zahara y Tarifa), tienen previsto asistir esta misma tarde en Vejer a una reunión de la Plataforma contra la instalación de parques eólicos marinos en el litoral de la Janda. La componen un abanico de colectivos ciudadanos que, con el respaldo de los municipios de la zona, la Diputación de Cádiz y la Junta de Andalucía ejercieron en 2005, junto con las Cofradías de Pescadores de Conil y Barbate, una dura oposición a los molinos marinos.

"Nos vamos a seguir oponiendo a los parques eólicos marinos en plena ruta migratoria del atún porque nadie nos demuestra, ni mucho menos garantiza, que la instalación de esos obstáculos no será perjudicial para nuestra actividad", sentencia muy firme Diego Crespo, presidente de la organización almadrabera.

La OPP 51 ha presentado una batería de alegaciones al estudio estratégico elaborado por tres ministerios (Industria, Medio Ambiente y Agricultura y Pesca) para el desarrollo de la energía eólica marina. Pese a que en la memoria ambiental de dicho estudio se dice textualmente que "se tiene constancia de que la implantación de parques eólicos marinos puede producir eventuales alteraciones del comportamiento del atún y de sus rutas de migración en la zona aledaña al Estrecho de Gibraltar", los tres departamentos concluyen que "la información aportada en las alegaciones no permite alterar la zonificación actualmente establecida a escala general de evaluación estratégica". Y aplazan cualquier otra decisión "a etapas posteriores de tramitación de los proyectos específicos en base a los estudios de detalle que se aporten".

Al día de ayer, la OPP 51 no disponía de respuesta oficial a esas alegaciones ni de más información al respecto que la ya publicada por este periódico. Sobre la ampliación de la zona de exclusión desde Punta Camarinal hasta Cabo Trafalgar, opina Crespo que resulta insignificante. "Una torre en medio del mar es un evidente obstáculo físico y un parque lo multiplica por diez, veinte o treinta. Lo pongas donde lo pongas, alterará la ruta migratoria natural el atún".

"Los promotores eólicos nos dicen que los parques marinos no afectarán a las rutas migratorias marinas ni a nuestras capturas, que tienen estudios científicos que lo demuestran. Si así fuese, no tendrían inconvenientes en garantizarnos la actividad", añadió el representante de los almadraberos.

Crespo reconoce que en 2005 hubo "contactos" con algunos promotores de proyectos. "Se dirigieron a nosotros y nosotros, que no pedimos nada, exigimos garantías de continuidad de la actividad, pero como no nos las daban, todo quedó ahí", añadió. Otras fuentes consultadas por este periódico confirmaron que si bien nunca llegó a abrirse negociación alguna, sí hubo bastantes "acercamientos" y "diálogo" entre promotores y almadraberos. Y que estos últimos, como prueba de la "presunta inocuidad" de los parques eólicos marinos, llegaron a plantear una compensación por toneladas de capturas perdidas. Aquello no cuajó.

"Somos partidarios de los parques eólicos, creemos necesario satisfacer la demanda de energía a partir de fuentes renovables, pero no a costa de darle la puntilla a un arte de pesca que, además de empleo y riqueza, es cultura. Lo demás, incluidas las promesas de cientos, miles de empleos, son milongas", concluyó Crespo.

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