Los albañiles de la Sierra retornan al campo en las viñas francesas

  • La crisis del ladrillo es también la de los bolsillos de cientos de habitantes de la comarca que han subsistido en el último decenio trabajando en la construcción · Ahora se plantean volver a sus orígenes: el sector agrario

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Antonio Carmona ha pasado de ser albañil a emigrante temporero en apenas un año. La crisis en el sector de la construcción le toca de lleno y prefiere coger el toro por los cuernos antes que sucumbir a la desesperanza. Por eso emigrará a Francia para la campaña de la vendimia, que se inicia ahora en septiembre.

Su nombre engorda la larga lista de trabajadores de la Sierra de Cádiz y de otros puntos de la provincia gaditana que en el último decenio encontraron en el sector de la construcción su sustento y el de sus familias.

Marcharon cada día o se instalaron provisionalmente en la Costa del Sol y en ciudades cercanas para ganarse un jornal, la mayoría de las veces bien jugoso con respecto al panorama que se les abría en sus localidades. De norte a sur y de este a oeste en cada uno de los 19 pueblos de la comarca serrana se ha reproducido este movimiento migratorio laboral. Ahora llega el frenazo del ladrillo y el de los bolsillos de estos trabajadores, que en muchos de los casos fueron en sus orígenes empleados del campo. Por tanto, un buen número de ellos se plantea ya su retorno al sector agrario como salida profesional.

En Alcalá del Valle se enrolaron en los últimos seis o siete años a la construcción unos 2.000 trabajadores, que viajaban a diario hasta algún punto de la costa o el interior para enrolarse en vastas promociones de viviendas. Es casi toda la población activa masculina de este pueblo, que alcanza los 5.500 habitantes. Hoy por hoy se mantiene a pie de obra, a duras penas, el 30 por ciento de estos trabajadores. El resto cobra, de momento, la prestación económica por desempleo, busca ya otras alternativas laborales como el campo o se mantiene con trabajos esporádicos.

Parecida situación se vive en otras zonas de la Sierra y el resto de la provincia. En Arcos, donde múltiples cuadrillas de operarios tejeros, que hasta ahora tenían asegurado el salario en lugares como Málaga o el Campo de Gibraltar, comienzan a ver menguar la oferta laboral. En este tiempo, muchos serranos se ven ya empujados a hacerse un hueco como jornaleros como única salida al nubarrón laboral y económico.

De hecho, la provincia de Cádiz aportará a la próxima campaña de la vendimia francesa 800 personas, que se suman al contingente andaluz que rozará los 8.400 jornaleros este año. En total, serán 12.000 los españoles que acudan hasta el país vecino. Según el sindicato Comisiones Obreras será una de las campañas más animadas de los últimos años debido a la incorporación de la mano de obra procedente de la construcción. Viajarán principalmente a Perpignan, Burdeos y Marsella.

Así lo hacen por ejemplo unos 80 albañiles de Alcalá del Valle, que han optado ya o lo harán en breve por viajar hasta Francia para arremangarse en la recolección de frutas. Muchos de ellos se han sumado al contingente tradicional que sale de este pueblo cada año para la recolección de los melocotones, nectarinas, albaricoques o manzanas en fincas del sur del país vecino.

Antonio Carmona, natural de Espera, 38 años, casado, un hijo y residente en Alcalá del Valle, prepara como ellos también el petate para viajar junto a su mujer y un numeroso grupo de convecinos hasta Perpignan, donde le espera un jornal que se paga casi a 9 euros la hora. El grupo saldrá a finales de este mes o principios de septiembre para vendimiar los campos galos durante 20 o 30 días. Si todo va bien cada uno se podrá traer a casa entre 1.800 y 2.000 euros.

"Me voy mientras se arregla esto, que parece que va para largo", asegura este hombre, oficial de segunda, que recuerda que hace unos siete años se podía ganar en la obra unos 85 euros al día. "Hay casas enteras donde todos son albañiles, padre e hijos. La gente comienza a estar preocupada. Pero todavía no demasiado porque, de momento, se tira del desempleo. Cuando se terminen las ayudas, ya veremos qué pasará", alega.

Y es que los más pesimistas auguran un futuro incierto para decenas de albañiles que, en estos momentos, están ya cobrando las prestaciones por desempleo y que deberán buscar tras estas ayudas un hueco laboral. "Lo gordo vendrá cuando se acabe esta ayuda. Nos daremos más cuenta en los pueblos el próximo año", cuenta un convecino de Alcalá.

Los planes de Antonio Carmona como el de otros pasan por engancharse al calendario agrícola y a la campaña del verdeo de la aceituna para no perder puntada. No es la primera vez que Carmona coge la maleta para trabajar. Antes del boom inmobiliario tuvo que apañárselas como temporero en media docena de campañas también en Francia.

Andalucía exportará el 70 por ciento de los temporeros, que buscan en la campaña de la vendimia francesa ganar más del doble de lo que obtendrían en España por el mismo trabajo. El salario medio en esas tierras es de 8,71 euros a la hora, casi tres euros más que en España, según calculan los sindicatos.

La crisis de la construcción puede hacer mella en muchos municipios. Los vecinos alcalareños aseguran que siempre pueden echar mano de la temporalidad en el campo. Arrastran la experiencia en sus hombros. "Creemos que en otros pueblos será más difícil. Nosotros tenemos ya desde hace años canales abiertos en la emigración", apunta la sección sindical de UGT en Alcalá del Valle.

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