"Vi las luces del control, pero no me percaté de que cruzaba nadie"

Un algecireño se vio envuelto, sin quererlo, en el último capítulo de la peligrosa banda que fue capturada en la noche del domingo en la A-381 tras una prolongada persecución con tiroteo incluida. El conductor del vehículo, nacido en Algeciras, conducía desde Jerez a Los Barrios cuando, sobre las tres de la madrugada aproximadamente, observó varias furgonetas en el sentido contrario: era el control de la Guardia Civil preparado para capturar a los atracadores. Al salir de la curva que precede a la Venta Los Gallos y que acababa de tomar el conductor del vehículo atropelló -sin tener tiempo a esquivarlo ya que parece que ni siquiera vio que alguien estaba pasando en ese momento- a uno de los agentes de la Benemérita que en aquel momento se encontraba en plena persecución y que cruzaba la autovía de izquierda a derecha por el sentido contrario al que se les dio el alto, por donde decidieron intentar escapar los asaltadores tras saltar la mediana. Posteriormente éstos se metieron en los matorrales del lado derecho de la carretera.

Tras la colisión del vehículo con el cuerpo del agente, la luna delantera se hizo añicos y los pequeños cristales hirieron levemente, sobre todo en las manos, tanto al conductor como a su acompañante. Posteriormente al accidente y varios metros después, el motor del vehículo se detuvo. Eso unido a que el conductor no perdió en ningún momento el control del automóvil impidió daños mayores para los ocupantes u otros agentes del dispositivo que se encontraban cerca de la zona. Según testigos presenciales, "dentro de la gravedad del accidente pudo ser mucho peor".

Los ocupantes del vehículo y otros de los muchos guardias civiles que se encontraban en el control corrieron a asistir al agente recién herido, mientras que otros continuaban con la persecución que se saldó con la detención de los asaltadores que iban armados.

Testigos que presenciaron toda la secuencia del accidente y la persecución afirmaron que la ambulancia "tardó mucho" en llegar hasta la zona donde se produjo el accidente y el posterior tiroteo.

Tras lo ocurrido, casi una veintena de agentes de la Benemérita permanecieron en el control. Algunos de ellos iban controlando el tráfico y se situaron unos metros adelantando al control policial e iban obligando a otros conductores a reducir la velocidad para evitar nuevos accidentes.

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