Vecinos de Cruces, 32 se opondrán hoy a su desalojo, a pesar de la orden judicial

  • Una sentencia obliga al desahucio de otra familia que vive en el mismo edificio, antes del 12 de febrero · La propietaria del inmueble no ha realizado ninguno de los arreglos obligados por el Ayuntamiento

Hoy a las doce del mediodía está previsto que se efectúe el desahucio de una de las familias que habitan la casa situada en la calle Cruces, 32, después de que se hayan negado a abonar el alquiler durante más de un año, debido a que la propietaria no ha realizado los arreglos que necesitaba el edificio desde hace ya dos años.

Sin embargo, los afectados , José María Pérez y Adela Suárez, que llevan unos ocho años en la vivienda, han manifestado que su intención es permanecer en la casa y en ningún momento saldrán voluntariamente de ella. Los dos, que habitan una insalubre vivienda de la planta baja, aseguran que ahora no tienen sitio a donde ir. Y es que, como ya se ha publicado en este periódico, el parque municipal de viviendas sociales está totalmente ocupado y hay cerca de 150 familias en espera de una de estas casas para personas con escasos recursos.

El resto de los vecinos de este inmueble se encuentran en una situación similar, ya que la propietaria ha ido rescindiendo, en su derecho, los contratos de alquiler de aquellos que llevan más de cinco años en los pisos. Sólo hay una anciana que tiene un contrato de los antiguos, por lo que no puede ser desahuciada. De hecho, el siguiente desahucio por orden judicial ya tiene fecha, el 23 de enero, para uno de los inquilinos que habita una de los pisos de la planta alta.

Y por último, este martes se conoció que otra familia del primer piso, con un niño de cinco años a su cargo, tendrá que desalojar su vivienda el próximo 12 de febrero. En su caso, la orden judicial se debe a que no han abandonado la casa cuando la dueña les rescindió el contrato, antes del verano. Pero éstos apuntan a que actualmente no tienen posibilidad de encontrar otra vivienda de alquiler y se niegan rotundamente a trasladarse a un centro de acogida. No obstante, apuntan a que desde el Ayuntamiento, tanto Bienestar Social como Vivienda, se están ofreciendo para buscarles alguna solución.

El edificio entero se vio afectado por las obras que se ejecutan en el solar contiguo (donde estaba el antiguo Cine Moderno) a comienzos de 2006, ahora hace ya dos años, y que llegó a provocar el derrumbe del muro exterior del bloque, dejando a la vista el interior de las viviendas desde la calle. Los inquilinos denunciaron días antes la aparición de grietas sin que nadie les hiciera caso. El derrumbe del muro se arregló al poco tiempo, pero el edificio continuaba presentando grietas, humedades, goteras y otros desperfectos que se iban agravando con el paso del tiempo. Desde entonces, el Ayuntamiento ha ordenado a la dueña, Mercedes Ruiz-Herrera García de Quirós, en reiteradas ocasiones, que ejecutara los arreglos pertinentes. Sin embargo, ella siempre se ha negado a realizarlos, recurriendo cada orden que le enviaba el Ayuntamiento. Luego, tras la presión vecinal y de Izquierda Unida, la Administración local decidió emprender las obras necesarias de manera subsidiaria, y en pleno se han aprobado diferentes resoluciones para agilizar los trámites que permitieran dichos trabajos. Hasta hoy nada de esto se ha producido y los vecinos ven cada vez más cerca el desalojo total de unas viviendas en precario, por las que pagaban algo más de 100 euros al mes.

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