Supervivientes del 'Nuevo Pepita Aurora' comienzan a declarar ante el juez

  • Algunos testimonios de los marineros que superaron la tragedia dudan de la estabilidad que presentaba el pesquero

José Crespo, uno de los ocho supervivientes del naufragio del pesquero barbateño Nuevo Pepita Aurora, aún se estremece cada vez que le preguntan por lo sucedido en la tarde del pasado 5 de septiembre de 2007, cuando regresaba de pescar del caladero marroquí.

Han pasado más de 10 meses desde aquél siniestro en el que perdieron la vida ocho marineros (cinco fallecidos y tres desaparecidos) y para él parece que fue ayer mismo: "No hay quien nos quite los nervios", dice. En su memoria siguen grabados cada minuto, cada instante. Unos recuerdos que ha vuelto a rememorar, esta vez ante la juez de Barbate, ante cuya presencia ha contado lo que opina sobre la estabilidad del barco.

Crespo manifiesta que le contó a la jueza todo lo vivido en aquella fatídica tarde en la que regresaban a sus casas, "hasta que llegaron al maldito sitio ese, que parecía que nos estaba esperando, unas olas de miedo, y yo vi que el barco no resollaba, empecé a chillar, el patrón se creía que yo tenía miedo porque no sé nadar, le pedí que cerrara el timón para desaguar, pero al poner rumbo a Barbate otra vez, vimos la andana de mar esa tan grande, que en tres segundos dio la vuelta al barco".

Otra de las cuestiones a las que Crespo ha respondido se refiere a la estabilidad del pesquero. Sobre este asunto respondió que "veo que ese barco, para mí como marinero con una experiencia de 32 años en el mar, y que he pasado por muchos barcos, no tenía estabilidad porque se movía mucho cuando cerraba el timón, yo veía la popa que nos mojábamos todos en calma. Claro que nos hemos dado cuenta cuando ha pasado el accidente, antes no. Empezamos a recordar y a estudiar el barco y vemos que está robao de popa (que no tiene la quilla que tiene que tener). El barco parecía una patera cuando lo vimos, yo me quedé asombrado".

A esta comparecencia ante la juez acudieron, además de José Crespo, su hermano Gabriel, Tomás Pacheco, Pedro Fernando Romera, Francisco Columer y Bienvenido Notario, además de uno de los marroquíes que estaban enrolados en el pesquero, mientras que el otro prestó declaración en el juzgado de Algeciras.

Sobre la situación que viven en el día a día, José Crespo manifestó ayer que "han pasado por el Tribunal Médico que les ha declarado no aptos para trabajar en el mar, lo que les ha permitido este mes cobrar una primera ayuda económica de 574 euros".

Este superviviente del mar, considera esta cantidad "insuficiente para sacar a su familia adelante", por lo que han tramitado, a través de la Cofradía de Pescadores sus currículum para intentar que sean colocados en alguna de las empresas conserveras que están instalándose en el polígono industrial El Olivar, en Barbate, un trabajo para el que han solicitado la mediación del Ayuntamiento "para intentar empezar a trabajar cuanto antes".

De momento, se está intentando colocar a cinco de los supervivientes del naufragio, aunque también se están realizando las gestiones para emplear en tierra a los dos marineros marroquíes.

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