Sobrevivir más allá de la crisis

  • Las adicciones, el desempleo o los divorcios han llevado a muchas personas a quedarse sin hogar

  • Instituciones como Cruz Roja se encargan cada día de darles asistencia social

Comentarios 1

Cádiz siempre se propone como una espléndida ciudad, toda una provincia, vinculada al turismo, al verano y al buen clima para vivir. Pero no todo es sol y playa. La crisis y la subida del paro en la provincia ha hecho que muchas personas se hayan quedado en la calle porque no pueden costear la luz, el agua o la comida.

Cruz Roja es una de las entidades que diariamente atiende a estas personas que se encuentran sin hogar. Desde la institución humanitaria, varios voluntarios salen a la calle para realizar la labor de asistencia social. Cada lunes, miércoles y viernes a las ocho de la tarde, con los bocadillos preparados, galletas, agua y zumos fríos para refrescarles durante la temporada estival. Los voluntarios se dirigen a cada usuario para proporcionarles, además de alimento, también compañía, sacos de dormir y kits de limpieza. También, la asociación se ofrece para acompañar a estas personas hasta los lugares de atención sanitaria.

En la provincia de Cádiz se benefician unas 100 personas de la ayuda de Cruz RojaMuchos sin techo reciben la ayuda desinteresada de muchos ciudadanos

En invierno añaden al menú caldos calientes para que refugiarlos del frío. Cruz Roja también se encarga de dar productos de necesidades básicas que los usuarios reclaman, como crema para el sol en verano cuando los rayos del sol abrasan, medicamentos y sacos de dormir y mantas para respaldarse del frío, que es un gran inconveniente del invierno. Otras asociaciones se encargan de suministrarle ropas, zapatillas y abrigos.

La organización acoge a 40 usuarios en este proyecto. Entre ellos se encuentran personas con diferentes circunstancias, como el desempleo, el divorcio o las malas adicciones, que ha llevado a muchos de ellos a carecer de apoyo familiar o padecer enfermedades mentales.

El proyecto de Cruz Roja de atención integral a personas sin hogar comenzó en 2010 con la labor del voluntariado, en 2012 se extendió a Jerez y en 2014 a Algeciras. En esta última localidad, la institución presta ayuda a una gran cantidad de marroquíes que llegan legal o ilegalmente y que en su mayoría están en tránsito. Pero pronto vuelven a marchar con las esperanza de encontrar mejores oportunidades laborales. La minoría que decide quedarse cuenta con el apoyo de Cruz Roja para poder empadronarse en Cádiz.

En marzo de 2017 se desarrolló un nuevo plan en Córdoba, Granada y Cádiz que intenta garantizar un empleo a aquellas personas que tras un estudio previo, son capaces de colaborar en los cursos que la organización oferta y así acceder al mercado laboral. Además mientras se desarrolla esta fase, la entidad posibilita a los ciudadanos sin techo el acceso a una vivienda para su reinserción en la vida social.

Así, en la provincia, 100 personas se benefician de la ayuda de Cruz Roja. Esta hace frente a los gastos de las tasas de administración como el carnet de identidad o la renovación del permiso de conducir.

Por otro lado, muchos voluntarios no aguantan esta ardua tarea de dar asistencia a las personas que carecen de una casa. Por ejemplo, dos de las voluntarias, Ana María y Meli, cuentan que hay que separar "el voluntariado con lo personal porque no puedes llevarte a casa lo que ves en la calle". Esta tarea hace que se sientan satisfechas por la labor que cumplen cada día.

Diario de Cádizacompaña a estos voluntarios en un día de reparto de alimentos. El primer usuario al que Cruz Roja visita es a Tamara, que vive en su coche con una manta térmica, un cojín y una toalla para dormir. En lo que a salud respecta, comenta que tiene una hernia discal y medicinas para calmarle el dolor, pero se queja de que no obtiene soluciones. Esta usuaria cuenta que se encuentra en la calle por una denuncia falsa. Así comenzó su historia, cuando estuvo en Comisaría y le liberaron por no tener el juez suficientes pruebas, dice. Actualmente, para poder mantener el vehículo en el que habita va al desguace a coger lo que necesita. Su día comienza a las seis de la mañana cuando sale el sol, durante el día va a los comedores a buscar alimento y por la tarde después de cenar el bocadillo que Cruz Roja le lleva, vuelve a dormir para esperar de nuevo que llegue otro día.

Su vecino, que vive al lado en una caravana, explica que es tinerfeño y que trabajaba en la Cruz Roja junto a su mujer, que falleció en un accidente de tráfico y se quedó viudo con cuatro hijos.

Un matrimonio en la zona de Cortadura lleva en situación de pobreza dos años. Se quedaron sin trabajo y los ahorros se les acabaron. Ahora están arreglando papeles para ver si pueden conseguir una ayuda. Para subsistir, tienen un pequeño puesto en el que venden libros que los vecinos les regalan, además del ganchillo que realiza la mujer. El marido tiene hijos en Las Palmas de Gran Canaria pero, según dicen, no les han comentado la situación para no preocuparles. A día de hoy, se alojan en un almacén en bruto que les han prestado hasta que su situación mejore.

Otro de los afectados es Manuel, del barrio de Santa María, que duerme en una entidad bancaria y en los días de fiesta se dedica a limpiar su pequeña zona de asentamiento. Durante muchos años estuvo en paradero desconocido porque, según revela, se fue a Canarias en busca de trabajo. Mientras desempeñaba labores de pesca, sus hermanos le buscaron por televisión para traerle de nuevo a Cádiz. También relata que sus hermanos se aprovecharon de él, "engañándome en una firma para quedarse con la paga", dice. Ese hecho le ha llevado a no tener ropa y a que a menudo le roban. Este usuario se siente profundamente agradecido a la Cruz Roja por la asistencia que le dan casi a diario.

Otro de los ciudadanos sin hogar se llama Juan Carlos, vive en la playa con un saco de dormir, una toalla y una sombrilla haciendo castillos de arena como entretenimiento. Padece epilepsia de nacimiento pero no lleva el tratamiento regular. Él es de Tenerife, trabajaba en construcción y ha llegado a Cádiz porque según expresa, quiere conocer mundo. "La arena es mi novia", asegura. Se limpia en la ducha de la playa y a diferencia de otros usuarios en la misma situación, es una persona tranquila, conocida en el barrio y al que respetan su sueño en la noche. Gracias a la ayuda de vecinos que le llevan comida todos los días, no necesita comprarla. A menudo colabora en los chiringuitos de la zona, recogiendo las mesas. Además cada ciertos días asiste a la asociación Madre Coraje para vestirse con ropa decente. En cuanto a su situación familiar, la madre y las hermanas quieren que se quede a vivir en una casa pero señala que tiene "claustrofobia al estar encerrado en una vivienda". Así que ha decidido trasladarse a Cádiz asegurando que "su casa es el mundo". Su condición de vida en la playa ronda ya los 14 años. Anteriormente vivió de la misma manera en Málaga durante 12 años. Juan Carlos es de los pocos que admite que se encuentra a gusto viviendo así.

Rosaco Fernández trabajaba en una radio pirata con música de rock. Después de su divorcio entro en depresión. Es madrileño y vino a la capital gaditana "por su clima". Los vecinos se solidarizan con él llegando incluso a sorprenderle con bombones el día de su cumpleaños. De vez en cuando su madre le transfiere una pequeña cantidad de dinero y le ofrece volver a casa pero él no quiere por la mala relación que, asegura, tiene con su hermano.

La solidaridad ciudadana, la ayuda de otras entidades gaditanas y la gran colaboración que Cruz Roja realiza constantemente en la provincia hace que la mala situación en la que se ven implicados estas personas sin hogar sea más llevadera.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios