Sanlúcar soporta el lamentable estado del río Guadalquivir

  • Hosteleros y vecinos muestran su confusión por el color turbio de las aguas desde hace seis meses

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"Esto no es normal. Las aguas del río han bajado turbias durante varias semanas en épocas de temporal, pero ya hablamos de medio año aguantando este aspecto tan horroroso. Esto es una ruina", decía convencido un operario de las barcazas que cruzan el Guadalquivir desde Bajo de Guía, una zona turística por excelencia en Sanlúcar.

El color amarronado del río Guadalquivir a su paso por Sanlúcar comienza a ser una fuente de preocupación e incertidumbre para hosteleros y vecinos de esa localidad puesto que ya se cumplen seis meses sin que desaparezca la turbidez. La mayoría de ellos critican la escasa y confusa información que aportan las administraciones públicas sobre este problema que se alarga en el tiempo y sin visos de solución.

Algunos hosteleros sanluqueños de Bajo de Guía hablan del asunto con la boca pequeña ya que, a su juicio, no conviene airear el polémico aspecto del río al entender que puede espantar al turismo. "Aquí no pasa nada. Esto ha pasado otras veces", declaraba a este periódico el responsable de un establecimiento de Bajo Guía. Pero otros no piensan igual y expresan su preocupación sin tapujos. "Aquí nadie se aclara, ni los políticos ni los ecologistas. El caso es que muchos clientes se fijan en el río y preguntan qué es lo que pasa y yo no les puedo sacar de dudas porque nadie sabe qué ocurre", comentaba Francisco Hermoso del restaurante Casa Bigote. Admite que en otras ocasiones han bajado las aguas turbias, "pero no durante tanto tiempo".

El Mirador de Doñana es otro local situado en Bajo de Guía y con privilegiadas vistas al río. Uno de sus dueños, Rafael Lazareno, considera que "preocupa más lo que se habla que lo verdaderamente pasa". Señaló que no es nuevo ver las aguas color marrón y que para los sanluqueños no es una sorpresa, al tiempo que reconoce que algunos clientes han mostrado su extrañeza por la imagen que presenta el río.

Los hosteleros sí quisieron dejar claro que no existe contaminación y que sus productos siguen siendo de primera calidad pese al aspecto embarrado del Guadalquivir.

Por su parte, Miguel Galán, del Club Náutico de Sanlúcar, cree que los visitantes que vengan a disfrutar de las playas sanluqueñas, "se van a llevar un chasco cuando vean cómo está el agua. Nos dicen que no hay contaminación, pero esto es lamentable. Yo me he criado en esta ciudad y es verdad que ya son muchos meses con el río turbio".

La opinión en la calle es más agresiva y confusa puesto que hay opiniones para todos los gustos. Algunos acusan al desembalse de agua de una presa de Alcalá del Río (Sevilla), otros a que todo se debe a obras de dragados en la parte alta del Guadalquivir, que si la culpa la tiene el temporal o el mar de fondo. En lo que sí están todos de acuerdo es que Sanlúcar se verá perjudicada si el agua no se aclara.

La discusión entre los sanluqueños por la turbidez del río se ha convertido en un asunto monotemático en los foros y blocs de internet, donde se transcriben debates subidos de tono entre los usuarios. Las hipótesis sobre lo que ocurre son variadas e incluso se utiliza la polémica como arma política para cuestionar la gestión del PSOE.

Entre los internautas predomina la indignación por la insuficiente y poco rigurosa información por parte de las distintas administraciones competentes y el propio Ayuntamiento de la ciudad. A menos de un mes del inicio de la temporada oficial de baños en las playas sanluqueñas arrecia la preocupación de la población por las repercusiones negativas que podría tener esta problemática en la actividad turística del municipio de cara al verano.

Precisamente, durante estos días se están llevando a cabo los trabajos de regeneración del litoral sanluqueño, tareas habituales a principios de temporada. Estas labores junto al aspecto del río y las obras de remodelación del paseo marítimo de Sanlúcar ofrecen en conjunto una panorama poco atractivo para los viandantes.

Ayer mismo, una extranjera preguntaba a un pescador aficionado sobre los motivos del singular aspecto del río. Una pareja de extremeños que visitaban la localidad también se vio sorprendida por este fenómeno. Dada la escasa información que llega hasta la ciudadanía sanluqueña, las respuestas a los visitantes giran en torno a la duda sobre el presente y a la incertidumbre sobre el futuro.

Las primeras quejas públicas sobre el peculiar estado de las aguas del río salieron a la luz el pasado diciembre, cuando políticos y pescadores deportivos alertaron sobre la situación anómala del estuario del Guadalquivir.

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