Salvamento cree que el buen tiempo y la niebla facilitaron la llegada de los migrantes

  • José Maraver, jefe del centro tarifeño, habla de las dificultades para localizar las pateras

Un miembro de Cruz Roja atiende a dos menores magrebíes rescatados de una piragua. Un miembro de Cruz Roja atiende a dos menores magrebíes rescatados de una piragua.

Un miembro de Cruz Roja atiende a dos menores magrebíes rescatados de una piragua. / e. s.

Día calmado y sin levante después de varias jornadas de meteorología adversa fueron la combinación perfecta para que el miércoles se registrara un pico "excepcional" de más de 600 rescates de migrantes en el Estrecho y el mar de Alborán, según explica el jefe del Centro de Salvamento Marítimo en Tarifa, José Maraver.

En verano generalmente suele aumentar el flujo de migrantes que intentan entrar a España a través del mar, asegura el responsable de Salvamento en esa zona, pero la cifra de rescates registrada en Andalucía ha marcado el 16 de agosto como fecha a destacar en el año 2017. "Llevábamos unos días de levante y el miércoles fue de calma, la situación meteorológica fue óptima, la mar buena, el viento muy bueno. Esto, junto a la niebla, probablemente provocó que se produjera el repunte. Mejora la situación y lo aprovechan para cruzar", señala José Maraver.

Al margen de esa excepción, es cierto que el número de migrantes rescatados este año se ha triplicado respecto a 2016. Según los últimos datos a 31 de julio, 7.642 personas desembarcaron en las costas españolas tras recibir el auxilio de Salvamento Marítimo (frente a los 2.763 del mismo periodo de 2016), que viajaban en 403 pateras (en 188 embarcaciones en 2016).

Las embarcaciones más comunes que utilizan los migrantes son las neumáticas de juguete, con una capacidad para 10 personas, aunque Maraver cuenta que en los últimos meses se están utilizando con mayor frecuencia las embarcaciones con motor que permiten el traslado de entre 30 y 40 personas."Su estado de salud generalmente es bastante bueno, salvo los que llevan muchas horas en el mar y están mojados y pueden sufrir hipotermia. Pero suele ser bueno", indica.

El experto distingue entre la actitud de los subsaharianos, cuando son rescatados, "que es de alivio", y la de las personas magrebíes "que se echan al agua antes de llegar a la orilla y hacen todo lo posible para huir". "Detrás de cada migrante hay unas circunstancias", puntualiza.

El jefe del centro tarifeño relata la complejidad de la búsqueda de las embarcaciones cuando son alertados por una llamada, que suelen hacer buques mercantes y pesqueros que están por la zona, familiares de los inmigrantes o miembros de ONG que alertan de la salida de las embarcaciones.

"Es muy difícil la localización. Les preguntamos y no saben lo que ven, ni diferencian barcos grandes ni pequeños y la mayoría no hablan ni inglés ni español. Suelen hablar con un dialecto de francés complicado y tenemos preparadas una batería de preguntas y de respuestas, con la fonética de las palabras", asegura.

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