Rafael Ávila, el último de la lista

  • Además del sanluqueño, hay tres desaparecidos más en la actualidad en la provincia, una mujer, Lucía Saelices, en Sanlúcar; Francisco de Borja Zaragoza, en Barbate, y Celestino Naves, en El Puerto

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Rafael Ávila Tirado, el empresario sanluqueño de 45 años de edad que fue visto por última vez el pasado día 2 de este mes de junio, se ha convertido en el último de la dolorosa lista de desaparecidos en la provincia de Cádiz.

Antes que él, otras tres personas, una mujer y dos hombres, han desaparecido en distintas localidades gaditanas sin dejar rastro en los últimos ocho años.

El pasado 14 de este mes se han cumplido los tres meses de Lucía Saelices Franco, una mujer que padece demencia senil que ha cumplido los 75 años estando en paradero desconocido. Ella, como Rafael Ávila, es de Sanlúcar. Ayer se reunían sus familiares con el comisario de la localidad, al objeto de interesarse por las labores de búsqueda y la investigación que se lleva a acabo.

Lucía vestía chaqueta roja y falda oscura. Desapareció a las siete de la tarde del 14 de marzo en la calle Banda Playa, en la que tiene su domicilio. De allí salía cuando fue vista por última vez, dirigiéndose a casa de una hermana que vive también en una calle céntrica del municipio. No llegó. Y nada ha vuelto a saberse de ella.

Francisco de Borja Zaragoza Ramírez desapareció el 7 de julio de 2005 en Barbate, con 30 años. Vestía camiseta gris, bañador azul marino y chanclas. Iba documentado. Su caso no engrosa el listado de desaparecidos de la Policía Nacional en Cádiz. Este diario ha conocido su historia a través de la web patrulleros.com, una de las numerosas páginas de desaparecidos que existen en internet que recogen una fotografía y una breve descripción de cada caso. Someras fichas con la edad, la ropa que vestían y la localidad de la que eran o en la que estaban, resumen el drama oculto detrás de cada historia.

64 años tendría hoy Celestino Naves Llaneza, el último caso en el tiempo del listado de personas desaparecidas en la provincia de Cádiz, el primero por orden cronológico. Desapareció el 21 de junio del 2000, a los 56 años, cuando volvía de su trabajo, en San Fernando, en coche a su casa, situada en El Puerto. Su ficha y su imagen figuran en el listado de la página Inter Sos, creada por la agrupación de familiares de desaparecidos en Catalunya, pionera en España en la lucha para hallar a desaparecidos. También lo tienen contabilizado en la Comisaría provincial, junto a los casos de Rafael Ávila y Lucía Santaelices. Desde la Comisaría provincial, también hablan de cuatro, pero sumando en este caso a estos tres el del gaditano Genaro Jiménez, de 41 años, desaparecido en Atlanterra, el 13 de abril, cuando pescaba, un caso que se antoja diferente ya que podría tratarse de un desgraciado accidente y no una extraña desaparición.

El caso de Ávila es el último. Se dejó la cartera encima de la mesa y salió de su oficina después de trabajar. No se ha vuelto a saber de él. Su mujer, Mila, no recuerda qué camisa llevaba. Quizá lo sepa ya al haber echado de menos alguna prenda en el armario. Sí sabe que llevaba pantalón beige. 12 horas después, hubo una llamada reclamando un rescate millonario. No ha habido más.

Con su caso, se contabilizan cuatro en los últimos ocho años en la provincia en las listas policiales. Una cifra que se dispara hasta 115 si se pregunta a la Guardia Civil: y es que éste es el elevado número de denuncias en vigor que tiene la Benemérita en la provincia, aunque desde el Cuerpo ya advierten de que la cifra puede ser engañosa. No en vano incluye desaparecidos de la guerra civil y un buen número de menores inmigrantes huidos de los distintos centros de la provincia.

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