Proponen transformar en regadío 1.100 hectáreas junto a las lagunas

  • El Patronato rechaza la iniciativa de los agricultores por el impacto que tendría en la reserva natural · Los regantes podrán pedir no obstante la declaración de utilidad pública del proyecto, sujeta a condicionantes

Agricultores de El Puerto han presentado ante la oficina de la Reserva Natural de las Lagunas un proyecto para transformar en regadío 1.100 hectáreas de terrenos dedicadas actualmente a cultivos de secano, y situadas junto al complejo endorreico de las lagunas Salada, Juncosa y Chica, declarado reserva natural.

El proyecto, promovido por la Comunidad de Agricultores Portuenses, propone transformar dichos terrenos agrícolas en zona de regadío utilizando el agua depurada de la estación de Las Galeras, y construyendo dos grandes balsas de acumulación de 296.800 y de 76.000 metros cúbicos de capacidad, infraestructuras de presurización y una red de canalizaciones subterráneas y bocas de riego para distribuir el riego a las distintas parcelas.

Se da la circunstancia de que 110 de dichas hectáreas se encuentran dentro de la zona de protección de la Reserva Natural de Las Lagunas de El Puerto, y aunque el resto de los terrenos están fuera del área protegida, forman parte de la vertiente cuyas aguas desembocan en los citados humedales a través de escorrentías.

Los agricultores defienden la creación de esta gran extensión de regadío argumentando que de hecho ya extraen del canal de Costa Noroeste ciertas cantidades de agua para regar sus tierras, una práctica que los informes técnicos reconocen como "perjudicial para la biodiversidad del complejo endorreico". En este sentido, aunque el proyecto de los 62 comuneros tiene el visto bueno de la Agencia Andaluza del Agua, el informe ambiental elaborado por los agricultores tan sólo hace mención a la repercusión que tendrían las obras de canalización e infraestructuras, pero no al impacto negativo "de gran magnitud" que podría acarrear para la reserva natural: el incremento de contaminantes y nutrientes que irían a parar a los ecosistemas acuáticos, la contaminación del acuífero debido a la intensificación de los cultivos, mayor uso de abonos y productos fitosanitarios (sustratos, nitratos e insecticidas), y el aporte de aguas sólo parcialmente depuradas a estos humedales, ya que en la EDAR Las Galeras queda aún por introducir el tratamiento terciario para poder reutilizar el agua con plenas garantías.

Estos aportes contaminantes podrían producir, según el informe de la delegación de Medio Ambiente, "cambios negativos en la avifauna lagunar objeto de una especial protección y donde existen especies amenazadas", y otras consecuencias por la sustitución de especies de secano por otras de regadío, con todo lo que conlleva. En base a estos argumentos, el Patronato de las Lagunas de la Provincia de Cádiz (formado por Ayuntamientos, Junta de Andalucía, ecologistas, agricultores y empresarios), basándose en el informe técnico, se pronunció en contra del proyecto, al entender que podría repercutir de forma negativa en las lagunas, ya que las actuaciones son incompatibles con el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) de la reserva natural.

No obstante, el Patronato adelantó que en caso de que el proyecto sea declarado 'de utilidad pública', los interesados habrán de introducir una serie de "medidas compensatorias" para asegura la conservación ecológica y paisajística del ecosistema lagunar. Estas medidas pasarían en primer lugar por la adquisición y cesión por los agricultores a la Consejería de Medio Ambiente de las tres lagunas y las parcelas colindantes, "en una franja de terreno de 150 metros de ancho, a medir desde sus orillas". En segundo lugar la obligatoriedad del cerramiento perimetral de la totalidad de dichos terrenos, "respetando los pasos de las vías pecuarias y caminos de servidumbre existentes en su interior". Y por último, la reforestación de la superficie cedida con especies vegetales autóctonas.

Finalmente, como medida correctora se tendría que establecer un plan de vigilancia y control de la calidad de las aguas de los arroyos que vierten a las lagunas, para evitar vertidos de productos fitosanitarios a la reserva natural.

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