La Policía Autonómica desmantela un bingo ilegal en un bar de Coto de Bornos

  • La Junta ha intervenido en lo que va de año en seis asociaciones y establecimientos de la provincia que carecían de autorización

Cartones requisados durante una operación policial que desmanteló un bingo ilegal en Cádiz. Cartones requisados durante una operación policial que desmanteló un bingo ilegal en Cádiz.

Cartones requisados durante una operación policial que desmanteló un bingo ilegal en Cádiz. / D.C.

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La Unidad de Policía adscrita a la Junta desmanteló el pasado domingo un bingo en un establecimiento hostelero de Coto de Bornos y requisó en la operación unos 800 cartones utilizados para el desarrollo de un juego para el que los responsables del bar carecían de autorización administrativa. En el momento de la intervención policial se encontraban en el lugar alrededor de 80 personas.

Con este bingo desmantelado, ya son seis los establecimientos y asociaciones de la provincia en los que ha intervenido la Policía en lo que va de año por realizar esta actividad sin tener la autorización para ello. Precisamente hoy se celebra en Cádiz una jornada institucional en la que especialistas y responsables de la lucha contra el juego ilegal debatirán sobre la situación del sector y expondrán el panorama actual.

En el caso del bingo desmantelado en Coto de Bornos, la Junta de Andalucía informó ayer de que los agentes se habían percatado de que en un establecimiento de esa localidad se celebraban partidas de bingo con cartones que eran regalados a los asistentes por cada una de las consumiciones que realizaban y que tenían como premios diversos regalos de escasa entidad (botellas de vino, raciones de comida...). Sin embargo, estas partidas que tenían un mero carácter de entretenimiento eran intercaladas con otras en las que se vendían los cartones al precio de un euro y donde todo lo recaudado se repartía en premios a la línea y al bingo.

La Policía intervino en el mismo instante en que era entregado el premio de un bingo, por valor de 110 euros, a un jugador que fue testigo presencial de cómo ese dinero era interceptado por los agentes actuantes.

El establecimiento contaba con tres pantallas de televisión repartidas por su interior y que hacían las veces de monitor para poder visualizar las bolas que iban saliendo mediante un programa de ordenador desde donde se dirigía el juego.

La Junta recordó ayer en su comunicado sobre la operación que el juego es una actividad regulada por ley y que su práctica está sujeta al cumplimiento de una estricta normativa.

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