'Operativo antipobreza' de la Guardia Civil en Puerto Serrano

  • Agentes llevan casa por casa los alimentos recolectados a unas 70 familias en situación extrema · Como la de Yoana, 22 años de edad, ella y su pareja en paro, y con dos hijos

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A diario en cualquier punto de esta provincia ya nos hemos acostumbrado a reflejar en estas páginas los sucesivos operativos que llevan a cabo los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado contra la delincuencia. De mayor o menor calado. Generalmente, operativos antidroga. No en vano nos hallamos en la provincia en la que se incauta casi la mitad de droga requisada en toda España. Por eso llega más al corazón de todos que por primera vez los agentes del puesto de la Guardia Civil de Puerto Serrano hayan desplegado un 'dispositivo antipobreza' en una iniciativa sin precedentes: un recorrido casa por casa para entregar en mano los más de 800 kilos de alimentos que han recolectado para las familias más necesitadas de la localidad.

No estarán seguramente todos los que son, porque en el pueblo polichero son demasiados los que viven en situación extrema. Pero al menos, unos 70 podrán los próximos días dormir más tranquilos con la nevera llena por primera vez en mucho tiempo.

Porque el solidario tour que los guardias civiles efectuaron por las calles de la localidad sirvió a la postre para efectuar una radiografía muy aproximada de la pobreza en Puerto Serrano.

Un tour que incluyó el paso por el número 13 de la calle Madroño, la casa de Yoana, una joven de 22 años de edad, que ejemplifica como pocas la angustiosa situación en la que viven muchas familias policheras.

Con tan sólo 22 años de edad, tiene dos hijos, de 7 y 4 años. Ella está en paro lo mismo que su pareja. Ayer cumplió el primer día de los 10 de 'peoná' que el Ayuntamiento le ha concedido, limpiando en la guardería municipal, para aliviar un poco su situación. Por estos días de trabajo, conseguirá 349 euros.

Pero no es suficiente. Porque Yoana y su familia tienen que pagar al mes una hipoteca de 438 euros por su casa, la que se edificaron en un terreno que les regaló su suegra hace tres años con un préstamo que pidieron de 60.000 euros. Sus padres, cuenta ella, están los dos en prisión. Y su familia política a a duras penas puede ayudarles. Yoana ya dejó de pagar el pasado mes la hipoteca porque no podía. "Si no sale nada pronto voy a perder la casa y no puedo, tengo dos niños chicos", cuenta Yoana, posando en su casa ante su nevera vacía.

"Hemos tenido mucha suerte en la vida", ironiza, mientras relata su glosario de deudas pendientes. El recibo de la hipoteca del mes pasado, tres de luz, la contribución, ....

Yoana agradece los alimentos recibidos pero no quiere vivir de la caridad. Pide un trabajo. ¿Y qué sabe hacer?. "De todo. He trabajado en la fresa, en el pimiento, recogiendo papas y aceitunas, en el verdeo, barriendo calles, ... Lo sé hacer todo". Ya no hay trabajo en el campo, del que hasta ahora han vivido ella y su chico. Y sin las peonás necesarias, no "juntan el sello" para recibir el subsidio. Cuando acabe su 'peoná municipal', tendrán que aguardar dos meses para que entonces sea su pareja el que solicite esos 10 días de trabajo al Ayuntamiento.

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