La Oficina del Bicentenario sienta las bases de sus actuaciones

  • Las instalaciones de Isaac Peral comienzan a recibir a todos los agentes que intervendrán en el Diez · Su gerente, José Quintero, resalta la partición de los isleños

En una pared un plano de la Bahía de Cádiz levantado por el brigadier de la Real Armada Vicente Tofiño en el año 1789 y en otra, ocupándola entera, El juramento a las Cortes, de Casado del Alisal. Ambos como testigos de una actividad recién comenzada, en la calle Isaac Peral, donde desde hace pocos días se ubica la Oficina del Bicentenario, encabezada por su responsable, José Quintero. Su apertura es tan reciente, que incluso siguen llegando personas preguntando por su anterior utilización, Recaudación. Diligente, una técnico, Lola Lado, les explica los cambios producidos y les indica las oficinas municipales, situadas unos metros adelante.

Por el momento son sólo ellos dos los encargados de las actividades del Bicentenario. Como refuerzo, aunque su actividad depende del área de Presidencia y se extiende a todas las delegaciones municipales, el responsable de Protocolo, Antonio Guillén. Su trabajo al respecto de la conmemoración, de hecho, se centra actualmente en la organización del 24 de Septiembre, que depende en su mayor parte de la Delegación de Cultura. Pero conforme se acerque el Diez, su labor la irá absorbiendo esta celebración, como él mismo confiesa. Incluso ya se están tramitando las invitaciones para las autoridades que asistirán a los actos institucionales, que suelen hacerse con más de un año de antelación a través del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Porque todo huele a nuevo en esta oficina, hasta las ideas. Operarios municipales terminan de conectar líneas telefónicas y tramitan el arreglo del aire acondicionado, con el que todavía hay algún problema. Parte del mobiliario queda por ocupar ya que la previsión es que se incorpore más personal a las tareas, sobre todo en meses posteriores. La preparación del Bicentenario no es tarea fácil y requiere, en primer lugar, de una distribución minuciosa de todo lo que hay que hacer. Es en estos primeros compases cuando se tienen que definir adecuadamente las áreas de trabajo, comenta Quintero, por eso, ahora se está en un momento clave.

Cuatro son estas áreas. Y en ellas se enmarca cada una de las actuaciones que ahora mismo tienen entre manos en la oficina. Así, el primer apartado, el de infraestructuras, se ocupa actualmente en el seguimiento de las obras asociadas a la conmemoración como pueden ser las de la Casa Consistorial, cuyo proyecto de ejecución está a punto de entregarse, o la reforma del sitio histórico Puente Zuazo, del que recientemente también hubo novedades. Un segundo ámbito recoge las actividades de tipo cultural e intelectual, entre ellas la formalización de la Asamblea de Historiadores Latinoamericanos para el año 2001, pero de la que La Isla ya se postula como candidata.

En este sentido, Quintero puntualizaba que estos eventos no tendrán sólo un carácter histórico, si no que también se abrirán a otros terrenos como el educativo o el de la medicina, entre otros. Este puntal está en connivencia con el tercero, el social, que parte de la premisa de la implicación ciudadana en este proyecto, que supone también transmitir que el Diez es el punto de partida hacia un nuevo concepto de ciudad.

En este aspecto la Oficina está dando los primeros pasos en la organización de actividades en las que participen ciudadanos isleños procedentes de nacionalidades latinoamericanas. La cuarta pata se centra en el aspecto más político, y tiene como objeto la implicación de otras instituciones con la intención de situar San Fernando en el marco que le corresponde históricamente.

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