'New Flame': un vertido "diplomático"

  • Greenpeace acusa a los Gobiernos de España y Gibraltar de llevar seis meses culpándose mutuamente mientras el buque chatarrero hundido causaba siete fugas de hidrocarburos

Sobre las ocho de la mañana de ayer, dos zodiacs de Greenpeace con diez activistas a bordo se desplazaron hasta los restos hundidos del New Flame donde desplegaron una pancarta en la que podía leerse Vertido diplomático.

"El lema puede parecer chocante pero la naturaleza y la contaminación no entienden de diplomacia y el barco lleva más de seis meses vertiendo y ni Gibraltar ni España lo han remediado. Sólo discuten. Se tiene que solucionar, nos da igual de quién sean esas aguas", dijo el responsable de la campaña de contaminación de Greenpeace, Julio Barea, a este diario unas horas después de la acción.

Greenpeace quiso con esta acción -ya advertida semanas antes- culminar con la campaña ¿Quién contamina? que comenzó el 10 de febrero en Barcelona y que ha llevado al Arctic Sunrise a denunciar algunos de los principales puntos negros de la contaminación que existen en la costa española.

La Bahía de Algeciras es una zona que "sufre una contaminación constante y está más deteriorada que la del Prestige", dijo. Por esto culminan aquí su particular gira contra la contaminación marina.

"En la Bahía se deja a las empresas que hagan lo que quieran y no rinden cuentas ni a la legislación europea ni a convenios internacionales ni a Marpol", dijo Barea. "Hay leyes para evitar estos sucesos pero no se cumplen", concluyó. Además quiso alertar que "no sólo el medio ambiente se ve afectado, sino también las personas ya que esa contaminación la asimila el medio" entrando en la cadena alimenticia y en contacto directo con la población.

Con respecto a esto, el responsable de la campaña de contaminación ofreció un dato "relevante": Según la ONU, sólo el 12 por ciento de los vertidos de hidrocarburos al mar son por accidente como el Prestige o el New Flame, el 88 por ciento restante se debe a actividades como la limpieza de sentinas, bunkering, entre otros. "Es decir, son evitables", sentenció.

Barea también hizo referencia a la chatarra que contiene el barco. "Es un escándalo que no se sepa exactamente qué hay dentro del buque" y exigió que se hiciera pública "mediante certificado" la naturaleza de la chatarra. Aunque también aseguró que "Gibraltar no tiene por qué saber qué es la carga" ya que el New Flame entró a las diez de la noche del 11 de agosto, repostó en una gabarra de Gibunco y salió del puerto tras llenar los depósitos.

También criticó la excusa gibraltareña que argumentaba que el barco salió sin permiso, "siempre salen sin permiso del puerto de Gibraltar".

Greenpeace dijo que lleva seis meses preguntando al Gobierno español la composición exacta de las 42.000 toneladas de chatarra que carga en sus bodegas. La primera carta se envió el 13 de agosto y la organización todavía no ha recibido una respuesta.

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