Navantia endereza el rumbo

  • La factoría de Puerto Real ultima detalles para flotar el Buque de Aprovisionamiento en Combate el próximo día 21 · En octubre se entrega el primer buque para Venezuela y en enero, el primer ro-ro

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Dicen los expertos que cualquier barco parece pequeño en el dique seco del astillero de Navantia en Puerto Real. 500 metros de largo por 100 de ancho y una altura de unos 15 metros así lo atestiguan. En sus entrañas, las más grandes en activo de toda Europa, aguarda paciente el primer barco militar que construirá esta factoría en su historia reciente. A pesar de sus más de 170 metros, situado junto a una de las paredes del dique, parece pequeño. Nada más lejos de la realidad.

En este dique, en el que se está a siete metros y medio por debajo de la marea más baja que pueda darse en esta parte de la Bahía, el Buque de Aprovisionamiento en Combate (BAC) Cantabria, recibirá las bendiciones oportunas en el acto de flotadura que se celebrará el lunes día 21.

Para la ocasión, la empresa prepara ya un evento al que está prevista la asistencia de unos 600 invitados. Mientras tanto, cada día, unos 800 operarios trabajan sin descanso en este buque que será el primero en otras facetas.

Junto al BAC, que Navantia construye para la Armada Española, los trabajos se solapan en las instalaciones de Matagorda. En el conjunto de la Bahía, los astilleros tienen en la actualidad 18 barcos en cartera. Por ello, cada cuatro meses se está procediendo a la botadura de algún buque o lancha. Pero, sin duda, uno de los grandes momentos llegará en octubre, cuando el astillero de San Fernando haga entrega a la Armada de Venezuela del primer buque de Vigilancia Litoral (de la serie de cuatro, además de las cuatro patrulleras de Vigilancia Oceánica que se fabrican en Puerto Real). Más tarde, en diciembre o enero del próximo año, el dique puertorrealeño entregará a Trasmediterránea del primer buque ro-ro.

Son otros tiempos y en el interior de la factoría se nota. Miran hacia atrás cuando el futuro de la empresa no estaba claro y ahora comprueban que el astillero está a tope.

Por eso, la actividad que ayer podía verse en el interior del astillero era frenética. Toda la atención, por la premura en el tiempo, se la lleva el BAC. Se trata de un barco de 174 metros de eslora; 23 de manga; 11,8 de puntal; 8 de calado; capacidad para desplazar 19.550 toneladas, una velocidad de 20 nudos y autonomía para 6.000 millas náuticas a 13 nudos.

Las principales misiones de este buques serán suministrar combustible, repuestos, agua, munición y víveres al grupo de proyección de la Armada. El buque es de doble casco y cumple todos los requisitos en seguridad medioambiental. La construcción del buque ha supuesto 2.400.000 horas directas y 900.000 indirectas.

Ayer, el director de la factoría de Puerto Real, Fernando Miguélez, se encontraba en el dique comprobando que los últimos trabajos sobre el BAC siguen el plan previsto.

El jefe de proyecto de esta construcción (la 107 para el dique de Puerto Real, aunque la Armada le colocará el distinto A-15), sigue al detalle cada operación. Precisamente, por la mañana se terminaba de colocar el timón, tras lo que se instalará la última de las cinco palas de las que está formada la hélice.

Este buque, como explicaba el jefe del proyecto, tendrá 8.000 toneladas cuando esté en el agua. Pero antes, el proceso ha sido largo. Para conseguir tener el buque en el dique, se "trocea" el barco en la cantidad de bloques que se es capaz de manejar con la capacidad de carga del astillero. Así, la ventaja de un astillero es mayor cuanto mayores son sus medios de carga, como es el caso del de Puerto Real.

A continuación, los bloques se descomponen en partes más pequeñas en la zona de premontaje y en los talleres. Para ir completando la estructura, se pone en marcha un proceso inverso: se parte de un parque de planchas, de unas tuberías y unos perfiles que se van armando en los talleres, se unen en premontaje, pasa por una operación de chorro y pintura, los bloques se llevan al dique y es allí donde se van ensamblando.

En el dique se terminan los trabajos de montaje de los motores principales, cajas reductoras, líneas de ejes, timones, aletas estabilizadoras, etc. Se termina de asegurar la estanqueidad. A partir de ahí, el barco se flota y se inician los trabajos de comprobación de línea de ejes, arrancada de motores y auxiliares (que generan la corriente eléctrica a bordo) y a continuación comienzan las pruebas del sistema de propulsión. Desde que el barco se ponga en el agua hasta que se entregue a la Armada Española pasarán, según la estimación de Navantia, entre 12 y 14 meses.

Este buque tiene más características que lo hacen peculiar. Podría decirse que es un petrolero de suministro para buques de la Armada en misiones de ayuda humanitaria en tiempos de paz, pero con grandes bodegas de carga. Puede suministrar munición, víveres, repuestos y combustible tanto de buques como de aviación, para lo que cuenta con depósitos de queroseno.

El BAC está diseñado para llevar un armamento reducido. Estos equipos serán entregados por la Armada, en el astillero se montarán y pasarán la puesta a punto. Pero las pruebas son responsabilidad del cliente. Actualmente, la Armada tiene en servicio dos buques de apoyo a flota parecidos al Cantabria, pero que cuentan ya con unos 15 años de servicio. Además, tienen bastantes diferencias, ya que son petroleros con casco simple. Hay que recordar que en el año 2016, todos los buques tendrán que tener doble casco como es el caso del BAC, con lo que el programa de modernización de la Armada tendrá que tener en cuenta este aspecto.

Hay varios estados de entrega del producto, ya que el buque deberá pasar pruebas de fábrica, a flote y pruebas de mar. La mayoría de ellas, aproximadamente el 90%, se llevan a cabo en el dique. Después, el cliente deberá ejecutar otras pruebas de valoración y las pruebas de suministro.

Después de varios meses de trabajo, por fin este buque se pondrá a flote en los próximos días. Concretamente, permanecerá en el dique seco hasta las tres de la madrugada del viernes al sábado de la próxima semana. Sobre esa hora, coincidiendo con la marea, comenzará a entrar agua en el dique hasta que el barco flote. De ahí pasará al dique de armamento del astillero de Puerto Real, donde permanecerá los 14 meses previstos para las pruebas.

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